¿Qué debo hacer para que mi esposo se conduzca en el temor de Dios?
Si quieres cambios en tu vida esos cambios deben empezar por tu persona, actitudes y pensamientos
Pregunta
Mi esposo no se conduce en el temor de Dios como debe ser y no escucha mis consejos basados en la Palabra de Dios. Esto ha acarreado muchas consecuencias que tenemos que afrontar todos en el hogar
Respuesta
Recuerda que el trato de Dios con cada quien es personal. Desde el momento que su relación con Dios es débil, las consecuencias de su comportamiento y decisiones les han ocasionado mucho daño a ustedes como familia.
Aunque hace mucho tiempo tu esposo le haya abierto su corazón a Jesús, probablemente no haya tenido un verdadero encuentro con El y toda la palabra sembrada en él ha sido robada y no ha dado fruto. Por otro lado no veo conveniente que le estés citando la Biblia para reforzarle su mal comportamiento ni para señalarle sus peores defectos, recuerda lo que dijo Jesús acerca de la paja en el ojo ajeno y esto lo único que puede provocar es más rechazo a la Palabra de Dios.
Lo que debes hacer es actuar de acuerdo a lo que la Palabra de Dios dice al respecto:
1. Quita toda ansiedad sobre ti, y deja que sea Espíritu Santo quien lo redarguya de todo pecado, libérate de esa presión. En 1 de Pedro 5:7 dice: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Es comprensible que quieras ver las cosas ya arregladas, pero El Señor se toma su tiempo y en ese tiempo (que puede ser largo o corto) El también trata con las personas que están alrededor de tu esposo y entre ellas estas tú. Recuerda lo que dice Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
2. Conviértete en una mujer de oración, actuando y pidiendo con sabiduría de acuerdo a Su voluntad. Muchas situaciones pueden cambiar si usas la oración como tu arma más fuerte. Busca Su presencia a solas con El, adóralo, aprende a escuchar Su voz y aliméntate a diario con La Palabra, pues de allí vendrá tu fortaleza.
3. Perdona a tu esposo de corazón y pídele al Señor que te de un amor renovado, donde la paciencia y la esperanza (fe) sean tus mejores aliados, mientras esperas a ver lo que Dios hará con tu esposo. Para esto hay dos citas en la Biblia que te pueden ayudar mucho, a primera es: Colosenses 3:12-13 “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Y la segunda: 1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”
4. Se una mujer sujeta: Hay un orden Divino dado en la línea de autoridad dentro del hogar y obedecer a Dios siempre traerá bendición, dale su lugar en el hogar a tu esposo, exprésale admiración y respeto sabiendo que sin palabras, a través de tu conducta tu esposo será ganado para Cristo como lo podemos ver en 1 de Pedro 3:1-2: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa”.
Para concluir recuerda siempre que todo lo que hagas, hazlo como para el Señor y de esa manera tu corazón será guardado, ya que en todo momento tu sabrás que es al Señor a quien más estás agradando al obedecer Su Palabra.
Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
Si quieres cambios en tu vida esos cambios deben empezar por tu persona, actitudes y pensamientos.
Que Dios te bendiga y te de fuerzas, paciencia y ánimo para esperar Sus promesas.
Factores que conducen a la armonía matrimonial
Autor: Paul Hoff
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Comprensión de las diferencias que hay entre los dos sexos:
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Las diferencias físicas son bien conocidas; como por ejemplo el hecho de que las chicas maduran más pronto que los muchachos de la misma edad, y la vida de la mujer se prolonga más que la de el hombre. Es obvia la diferencia entre sus respectivas anatomías.
Sin embargo, diferencias sicológicas entre los dos sexos son algo más grande y menos conocido. Consideremos algunas generalizaciones que se pueden aplicar a la mayoría de la gente.
a). Los hombres tienden a pensar lógicamente, casi fríamente, con el intelecto; la mujer tiende a pensar con su corazón, es decir, está influida por sus emociones.
Las decisiones de ésta dependen mucho de cómo se sienta acerca del asunto; el hombre tiende más a pensar en los argumentos racionales. Tal vez sea consecuencia de que la intuición femenina está más desarrollada que la del varón.
b) El hombre se ocupa más de sus actividades fuera del hogar y en el mundo externo, que de sus sentimientos. La mujer se concentra más en sus propios sentimientos y es menos objetiva en su punto de vista.
c) Los hombres tienden a tomar en cuenta principios y a generalizar sus conocimientos; las mujeres consideran más los detalles o particularidades.
Por ejemplos, un hombre estudiará las líneas generales de la política de un candidato para la presidencia; su señora indagará acerca de su actitud referente al educacional o referente a su familia. El hombre ve el panorama y la mujer los pormenores.
d) Los hombres tienden a hablar acerca de cosas prácticas: su empleo, sus planes para el futuro y los asuntos financieros. No les gusta hablar mucho, por regla general, con respecto a otras personas y relaciones humanas.
En contraste, la mujer prefiere hablar tocante a sus sentimientos, sus íntimas relaciones con otros, sus problemas y los asuntos de los miembros de su familia. Capta con más facilidad la actitud de otros y tiende a chismear más que su marido.
e) Los hombres hasta cierto punto, desean intimidad emocional, pero a la vez la temen y hasta la evitan. El sexo bello necesita recibir frecuentemente expresiones de cariño y amor. Para el barón es difícil hablar acerca de sus sentimientos; es menos capaz que la mujer de entender y de expresar una emoción, de modo que tiende a retirarse de los encuentros emocionales.
La mujer anhela intimidad emocional y se siente insegura frente a la incapacidad de su marido para comunicar verbalmente la profundidad de sus sentimientos.
Quiere escuchar a cada momento las palabras: “Te quiero, mi amor”, y ser abrazada y besada; el hombre, por regla general, se siente incómodo hablando de su amor y actuando románticamente.
Muchos hombres piensan que basta con suplir las necesidades materiales de su esposa, y ser fieles en su relación matrimonial. No saben darse a sí mismo a su esposa.
f) El varón necesita tener éxito; la mujer necesita seguridad. El hombre tiende a identificarse con su trabajo, el cual llega a ser la expresión de su personalidad, y se evalúa a sí mismo por ello. Por ejemplo, el constructor está absorto en sus proyectos.
Si tiene éxito, siente su valor personal, pero si las cosas de su trabajo andan mal, tiende a sentirse desalentado, hasta considerarse de poco valor en ciertos casos. El hogar de la mujer muchas veces llega a ser la extensión de su personalidad, y ella se evalúa a sí misma por la medida de aprecio que le demuestran los miembros de su familia.
También recibe gran satisfacción sirviendo a su marido y a sus hijos. Encuentra su éxito en el bien y el éxito de ellos. Para el hombre el hogar es solamente una parte de su vida; para la esposa es toda su vida.

Gracias Casa de Dios, buenos días. Como la introducción que tan elocuentemente presentó la Pastora Sonia, tengo que hacer una confesión: todo lo que se dijo en ese video era real, excepto en una cosa: yo no cocino nada. Pero tengo un precioso esposo, Pastor Rudy, que ha sido muy paciente conmigo y me pide muchas cosas dentro de los requisitos, pero no que fuera cocinera.
He tenido el honor, el privilegio de trabajar con mujeres; lo que está en mi corazón y disfruto, es compartir lo que Dios ha hecho conmigo y no hay mayor testimonio que lo que Dios ha hecho contigo. Sé que muchas jóvenes han venido con muchas preguntas y es un tiempo de indecisión; de verdad que es un tiempo donde el futuro esta tan incierto y tú te preguntas tantas cosas… pero el estar confiado en Dios y saber que Dios tiene el control de todo, te hace descansar en Él. Descansa en Él, confia en Él. Dios va a llenar tus expectativas y va a ir aún más allá porque cuando tú le dices al Señor: “Aquí estoy”, Él está aquí para responderte. Aprovecha cada minuto, apunta. No creo que sea real que puedas retener todo y cuando llegues a tu casa, vuelve a repasar y repetir para que eso se quede en tu corazón.
Los condimentos que hacen una buena mujer . Yo te traigo lo que tú debes ser para ese hombre. Quiero aclarar que cuando la palabra dice que el que encuentra esposa, haya el bien, eso quiere decir que él debe de estar buscando, no tú, para que ellos tengan ese reto de alcanzarte, de conquistarte. Yo he oído de mi esposo que algo que no les gusta a los hombres, son esas mujeres muy fáciles que acosan, que buscan en vez de esperar que las busquen afuera. Allá afuera hay hombres buscando una buena mujer. ¿Cuántas quieren ser una buena mujer?. Los ingredientes que yo les voy a dar hoy, no sólo componen una buena esposa, sino una buena mujer. Si tú estás lista para dejarte encontrar o no porque no estás en edad, tómalo y aplícalo a tu vida como los condimentos de una buena mujer. Una buena mujer puede ser de bendición en su trabajo, familia, etc. Hay muchas facetas de nuestras vidas que nos llenan y completan como mujeres.
Quiero usar a la joven Rebeca. Genesis 24. Para mi fue ayer que estuve joven y yo recuerdo cómo yo me sentía; la incertidumbre, las preguntas y esta joven , como ustedes, tenía deseos, anhelos sueños, de tener una casita, un hogar. Nosotras la mujeres soñamos de tener ese momento de encontrarnos realizadas. Esa mujer tenía oficios como recoger agua y quizás en ese momento lo último que ella estaba pensando, era si estaba bien arreglada. Lo más lejos que ella tenía es que ese día alguien la iba a encontrar, a señalar y que ese día, ella iba a realizar sus sueños.
Yo encontré siete ingredientes que la hacia una buena mujer, una hija, una líder, una buena candidata para ser esposa:
1. Lo primero que quiero decir es que Abraham envía a su siervo Eliezer (Figura del Espíritu Santo) a buscarle esposa a su hijo (Jesucristo) porque este joven estaba en una depresión; él era un niño de mami y su mami acababa de morir y él con 40 años, se encontraba en una depresión y a su papá se le ocurre que la solución de eso sería casar al joven y envía a su siervo a buscarle esposa a su hijo. Este siervo hace un pacto con el padre para encontrarle esa esposa, Rebeca (nosotras, la iglesia) y el siervo ora antes de salir. “Las uniones divinas son resultados de oración”. “Los matrimonios de éxito son resultados de oración”. Yo oro por las esposas de mis hijos porque Dios comience a preparar a esa esposita de mi hijo Yoel. Y pide a Jehová pruebas de lo que esa joven debía ser y la confirmación que Dios le daba. El fue muy específico.
Tengo una lista para ti que no tienes es persona en mente. Ten una lista de qué es lo que tú quieres en esa relación. El, como anda buscando, también va a tener su lista. Nosotros tenemos que poner de nuestra parte. Porque nosotros no podemos querer ese galán y nosotros ser menos que eso. Nosotros tenemos que esforzarnos para que cuando ese joven venga y encuentre esposa, encuentre el bien. Este siervo ora y pide cosas específicas y antes que terminase de hablar, llega Rebeca. En las condiciones que el pidió lo que él le dice al Señor es: “Señor, que yo tenga un encuentro, que pueda hacer el trabajo que me dio mi señor y hazme prosperar en esta encomienda.” En todo lo que él pidió, él no pidió belleza. Ahora, no está de más. El esposo, los hombres, buscan una corona hermosa que ellos puedan estar orgullosos. Preocúpate por ti, vístete, cámbiate; todo eso es parte hermosa de ser mujer. Pero bueno, este siervo pidió otras características y elementos muy importantes.
Comienza la prueba de esta joven y ella se acerca a él y él le hace esta pregunta: Entonces el criado corrió hacia ella y le dijo: –Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Cuando ella se acerca, ya él le había puesto los ojos, pero le pregunta: ¿“De dónde eres, de qué casa eres?. La primera cualidad era ser idónea. Entendía que creyeran en las mismas cosas, que fueran de la misma fe. La Pastora Marta habló, no sólo que sea cristiano o que diga ser cristiano, pero no todo el que viene a la iglesia y no todo el cristiano es idóneo. Yo tengo una opinión muy personal; he visto que cuando las personas son muy diferentes, los matrimonios no son exitosos. Cuando son muy diferentes en cuanto a su estatus social, allí hay problemas. Cuando es una persona muy linda y la otra no es tan linda, allí hay problemas; cuando somos dos mundos apartes, es difícil cazar esas diferencias. No quiere decir que tú no te cases con una persona porque en este momento se encuentre no muy bien con lo financiero. Cuando yo me casé con mi esposo, él no tenia nada y yo tampoco, pero teníamos sueños y en él estaba el querer llegar a algún lugar. Si el joven no tiene deseo de estudiar ni ser nada en la vida y tú tienes el deseo de ser algo, allí se ven las diferencias. Es una persona que quiere llegar a ser lo mismo que tu. Imagínese que una persona que quiere 7 hijos se case con una que no quiere tener ninguna. ¿Ya van entendiendo mi sentir de ser idóneos?, tener el mismo nivel en la palabra o por lo menos recibir el mismo alimento. Tienes que encontrar una persona que sea como tú. Por eso Abraham envía a su siervo a buscar a esta persona y le dice que tiene que ser de su mismo pueblo, idónea. La primera cosa que él va a buscar en ti, es de qué casa eres, de qué familia vienes, de qué iglesia vienes, y cuando ella le contestó, él ya tenía paz. Luego seguimos viendo y dice en el Génesis 24, 17 Entonces el criado corrió hacia ella y le dijo: –Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió:
–Bebe, señor mío. Se dio prisa a bajar su cántaro, lo sostuvo entre las manos y le dio a beber.
2. Segunda cualidad que hace a esta mujer una buena mujer: esta joven estaba dispuesta, tenia una buena actitud, una buena disposición (posición y postura correcta, facilidad, actitud destreza, el proponerse algo, estar listo y estar determinado). Ella dijo, bebe señor mío. Esta joven no hizo caras, no dijo que no, sino que de prisa, prontamente fue y buscó el agua. ¿Qué diferencia una persona con buena actitud con una persona con rebeldía?. Lo opuesto es estar ocupada o inutilizable y una buena mujer está dispuesta y determinada a hacer lo que tenga que hacer, en el momento que tenga que hacer y con una buena actitud. El Pastor Cash dice que somos rebeldes convencidos que dice: “’Lo voy a hacer, pero no voy a tener una buena actitud”. Y hoy día es tan difícil encontrar a una joven, mujer, esposa, sometida porque el mundo nos dice que la liberación femenina y que nadie será dueño de nosotros, ni nos va a oprimir y qué mal hemos tomado eso y lo hemos traído a la iglesia y se nos hace tan difícil someternos y tener una buena actitud…
Una buena mujer puede ser utilizada no sólo como esposa, sino en cada área de tu vida. La otra cualidad :
3. Cuando acabó de darle de beber, dijo: –También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.
20 Se dio prisa y vació su cántaro en la pila; luego corrió otra vez al pozo a sacar agua y sacó para todos sus camellos. Lo primero fue que ella fue más allá de lo que en principio le pidió él. Esta cualidad yo la nombré diligencia y la explicación que encontré fue: dinámica, trabajadora, rápida, eficaz, esforzada, afanada y productiva. Yo me pregunté ¿cuántas veces ella tuvo que bajar esa cubeta?. Cuando el siervo salió, la palabra dice que él había salido con 10 camellos, y yo busqué en el Internet cuánta agua bebe un camello. Cada camello podía beber entre 20 y 50 galones. ¿Cuántas veces bajó ella esa cubeta?. Qué trabajo, qué esfuerzo. Eso era sudor, lo que se llama una mujer de empuje y un hombre quiere una mujer que sea más que un adorno, pero tienen que añadir el ingrediente: trabajo, esfuerzo porque un hombre quiere al lado suyo, una mujer que le ayude a conseguir juntos lo que ambos desean.
Cuando yo me casé con mi esposo, no teníamos nada y nos dispusimos trabajar los dos y él ha podido contar conmigo. El hombre necesita una compañera que lo ayude a atrabajar, diligente que hace lo que tenga que hacer, lo que sea necesario, rápido y con buena actitud. El antónimo es ser negligente y perezoso. Dice la palabra que él estaba maravillado. Yo me lo imagino sentado en una piedra, pensando: “ésta va a ser”. Una buena mujer es una mujer de empuje. La importancia de esta cualidad es que ella nunca pensó que esto era una prueba y que nunca iba a volver a recoger agua. Ese fue el último día que ella fue a buscar agua del pozo. No sólo le dio recompensa a corto plazo (le dio brazaletes, etc) y ella fue prospera para siempre. El le explicó que su señor era muy próspero. Ella ese día recibió recompensa inmediata y a largo plazo. “Jehová ha bendecido mucho a mi amo y ha dado ovejas, siervos y siervas”. Así que esa mujer fue bendecida desde ese día en adelante.
4. El cuarto ingrediente, cualidad: el nombre de Rebeca es: una que envuelve o amarra. Esa muchacha atrapó a ese siervo, tenía todo lo que él había pedido y un poco más. Es como que ellos salen de caza y tú estás presta como queriéndote dejar encontrar. La cuarta cualidad es la que encontramos en el verso 25, Y añadió:
–También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar donde pasar la noche. Una buena mujer es una mujer acogedora, hospitalaria. Cuando ese hombre se case y tenga amigos, e hijos y tú le recibas a su mamá cuando la tengas que recibir. La descripción de acogedora es hospitalaria, generosa, espléndida y que acoge. Sin duda ella había aprendido eso de su mamá. Ella había aprendido a servir, a dar de lo que tenían y esa cualidad la llevó a ella.
5. Génesis 24, 28-30 La muchacha corrió e hizo saber estas cosas en casa de su madre.
29 Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.
30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: «Así me habló aquel hombre», fue adonde él estaba; lo encontró con los camellos, junto a la fuente. La quinta cualidad la encontramos en el verso 57. Labán se volvió loco con este siervo y quería saber a qué vino y con qué intención. El es muy claro cuando le dice: “vengo en tal y tal misión y le pedí al Señor que me confirmara y yo creo que ella es la esposa…” y ellos acceden, hacen su pacto, pero le dicen: “vamos a preguntarle a ella” y aquí lo que veo es una joven sometida. Siempre todo lo que vemos es como una historia pero no lo aplicamos a nuestra propia vida. Ella hace lo que sabía hacer y cuando llega a su casa, ¿ya la ofrecieron en matrimonio? ¿Para dónde voy? ¿Y con quien? Por lo menos enséñame una foto… Lo que fue para ella dejar todo, irse con un extraño, a casarse con un extraño… Eso es fe. Sometimiento a sus autoridades; su padre y sus hermanos lo vieron como que eso era de Dios. Sometimiento al propósito que ella sabía que era de ella. Ella sabía que quería ser algo, alguien, ser importante y así fue. Tenía promesa de multitudes. Ellos le dijeron: “vamos a preguntarle”’. En el 58 ella dice: “sí iré”. Ella no protestó, no puso queja, ella no dijo nada. Ella dijo , sí iré. Tengo 22 años de casada;. me casé muy joven y ha habido que creerle a Dios, ha habido que orar. Con las pastoras tenemos ya un dicho: “Tenemos el mejor de Puerto Rico, el mejor de Guatemala y el mejor de República Dominicana”. Pero no hay palabra que hoy le pueda decir a ustedes que las aterricen, que les pongan los pies en la tierra sobre lo que es el sometimiento. No lo van a entender. Todavía tú lo dices en papel y otra cosa es en la realidad de la vida. El sometimiento a mi me ha costado, pero porque yo amo a Dios y a mi esposo con locura, yo he entendido que tengo que hacerlo y punto. Una buena mujer es sometida, que entiende que sus autoridades están puestas allí por Dios.
6. Génesis 24, 59. Entonces dejaron ir a su hermana Rebeca, a su nodriza y también al criado de Abraham y a sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca, diciendo: «Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y conquisten tus descendientes la puerta[o] de sus enemigos». La sexta es una mujer con proposito y con promesa. Cuando el hermano y padre de Rebeca la despidieron, no sabían que Sarah tenía también esa promesa. Ellos estaban profetizando y confirmando esta promesa que no solo había sido dada para Abraham y Sarah, sino para ella. Y una buena mujer, es una mujer que tiene en ella una semilla, una promesa y entiende que va a ser algo más que una buena esposa y una buena mamá. Si le crees a Dios y tú tomas eso que se te ha dicho a través de la palabra, ni siquiera a través de un profeta (y queremos que ese hombre o mujer de Dios nos profetice)… La palabra profética más segura esta aquí, y lo que la palabra de Dios me dice, eso es lo que voy a tomar yo. Eso solamente va a ser una confirmación de lo que Dios ya me ha hablado a mi. Una buena mujer es una mujer que entiende que puede llegar lejos con Dios.
7. La septima cualidad Había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde, y alzando sus ojos vio los camellos que venían. 64 Rebeca también alzó sus ojos, vio a Isaac y descendió del camello. Yo me pregunté: “Y por qué ella se bajó del camello? y busqué en el Internet, costumbres hebreas, judías. Las costumbres de esa época le enseñaban a esa mujer que no podía estar más alto que su señor. Si ella estaba arriba del camello, ella le estaba faltando al respeto. Esa actitud de: “yo me voy a bajar de mi camello, me voy a poner a tu nivel” fue la primera impresión que Isaac tuvo de esa muchacha. Ella se cubrió la cara y me pregunté: “¿por qué ella se cubrió la cara?” y encontré que el velo era el símbolo social que separaba o identificaba a las mujeres que estaban tomadas (yo no estoy disponible). Cuando este joven se acerca a ella y ella tiene el gesto de bajarse de su camello, ella ve esta buena actitud, ve el sometimiento, que no le quiere faltar al respeto; no le ha visto la cara, pero sí ve que ella con su acción le está diciendo: “yo entiendo que ya yo soy tuya, que hay estoy apartada para ti” y eso a él le gustó. El la agarró de la mano y la llevó a la casa de su mamá. El le dijo: “ya la reina de esta casa se murió; ahora la reina vas a ser tú”. La cualidad era: humildad. Ella entendía que debía dejarse alcanzar. Muchas de nosotras estamos despreciando al esposo con el que nos vamos a casar. Algunas de ustedes, yo les digo, atrévete a dejarte alcanzar; que una persona pueda llegar a ti y comenzar con una amistad, porque quizas esa persona que tú vez humilde… el pastor Rudy era flaquito, no tenía nada, pero tenía sueños, tenía promesa y si yo hubiera dicho ay no!, no hubiéramos estado donde estamos ahora. Modestia, dulzura, timidez, ser dócil, obediente, suave. En ese camino, cuántas preguntas no tendría, como las tienen ustedes hoy. ¿Quién sabe lo que ella se preguntaba?: ¿“seré feliz, qué tendrá, etc?. Ella emprendió ese camino en fe, obediencia. Haz solamente lo que te toca hacer hoy, sé obediente, ten fe y no te preocupes por el camino. No te preocupes, deja todo el camino en manos de Dios y Él te ama tanto, que va a hacer que, como a ti te gusta, Él te lo va a dar. Esta historia sí acabó en matrimonio. También son las mismas cualidades que te hacen una buena mujer, aparte del matrimonio. La historia termina que él la amo mucho. Fue de los pocos patriarcas que no tuvo nunca otra mujer. Isaac oró por ella porque tenía problemas para tener hijos y Dios oyó las oraciones de Isaac. Yo me imagino que ella fue feliz y sin contradecir mi mensaje, sí es bueno cuando ustedes sean escogidas, pero disfrútense solteras, disfruten este tiempo. Porque de verdad, es otra cosa cuando estás casado. Disfruten este tiempo, no se apresuren. Yo le digo a mi hija: “goza, ten amigos” porque inmediatamente tú te pones de novio y ya algunos actúan como si estuvieran casados.
Cuando Dios creó a la mujer, fue para que fuera esa compañera, pero tu persona se completa con Dios, no con esa otra persona. Dios quiere hacerte una persona entera, feliz, sin que llegue esta persona. No quiero que te encuentres como la mujer del pozo buscando en otros hombres, lo que tenía que buscar en Jesús. No creas que ese vacío que tú necesitas, tú lo vas a encontrar en un novio o esposo. Ese vacío sólo Dios lo puede llenar, puede amarte realmente como tú eres.
Yo escribí algunas cosas; yo tuve muchos novios, pero yo había recibido el amor a la manera del mundo; entonces yo me convierto y ese año para mi fue especial. Yo quiero leerle porque ese amor llegó a mi inesperadamente. Yo estaba muy deprimida y había intentado un suicidio y ese “príncipe azul” llegó en 1985. Uno no sabe cómo va a ser, cuándo va a ser. Yo puse aquí que lo primero que me cautivó a mi fue ver cómo y cuánto Él me amaba; yo era muy incrédula y yo no pensaba que alguien podía amar sin compromiso, tan fielmente. El entender cuánto Él me amaba, el entender que yo era especial… Yo tenía una muy baja autoestima. Nadie nunca había hecho que yo viera a nadie, ni me decían cualidades buenas que hubieran en mi y Él solamente lo bueno me decía. En esos momento yo no me veía así, pero me gustaba oírlo. Mientras más tiempo pasaba esa relación, se hacía más fuerte: yo lo entendía mejor a Él, sus planes futuros…
Que yo iba a entrar en esa relación para siempre. Mi corazón había sido roto… se rompieron barreras. Ese amor de 1985 fue el amor de Jesús. Tienes que irte este fin de semana entendiendo: “ya encontré mi primer amor”. Llévate ese conocimiento que hay uno que te ama realmente, para siempre y hasta que la muerte te separa y ese es Jesucristo de Nazaret. Espero que esta palabra les sirva para ser una buena mujer y en un tiempo muy cercano, una buena esposa.