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Bendiciendo Tu Vida

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Monday
Sep 22,2008

Su muerte no fue un accidente
Por Marcos Witt

Uno de los milagros más grandes que Jesús hizo en toda su vida se llama la salvación la cual, hasta el día de hoy, ha sido una de las más grandes y maravillosas historias que la humanidad haya conocido. Dios, estando en el cielo y mirando nuestra condición pecaminosa, sabiendo que necesitábamos una redención, envió a su único Hijo para poder hablarnos, vivir entre nosotros, mostrar su naturaleza divina y comprobarnos que, como hombres, podemos vivir libres de pecado, con la fuerza del Espíritu Santo y que podemos caminar, hablar, pensar, tratar a la demás gente, abrazar, amar, consolar, acariciar y llegar a ser como Jesús.

La muerte de Jesús no fue un accidente, ni algo que sucedió por algún sistema equivocado judicial o legal, la muerte de Jesús fue algo que en la eternidad de Dios, fue planeado. Dios lo pensó y puso todo en orden porque tenía un plan: la salvación del ser humano, el poder vivir eternamente al lado de Dios nuestro Señor.

No hay algo más contundente y comprobado que lo que Jesús habló y lo que selló el hecho de que El fue y es realmente el Hijo de Dios, es precisamente que hoy en día existe una tumba que esta vacía. Usted puede visitar las tumbas de muchos otros hombres que dijeron y declararon cualquier cantidad de cosas autoproclamándose los “mesías” pero sólo uno de ellos tiene una tumba vacía y esa es la tumba de nuestro Señor Jesucristo; ¡está vacía para siempre!

Quizás usted se pregunte, ¿qué significa redención? Es que el plan perfecto de Dios, la razón por la que El envió a Jesucristo. Redimir algo simplemente significa pagar un precio para volverlo a comprar. Usted y yo hemos sido comprados por el mismo que nos creo. El nos ha comprado con su sangre preciosa.

Dice Romanos 3:23 que por cuanto todos hemos pecado, estamos destituidos, separados, sin acceso a la gloria de Dios. Y cualquiera que dice que nunca ha pecado, en el momento de decirlo, ya comete un pecado porque dice una mentira. Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es la muerte. Usted y yo como pecadores merecemos la muerte y solamente si alguien estuviera dispuesto a pagar el precio de muerte, es que podríamos ser libres de la condena eterna que trae la muerte. Pero ¿quién iba a pagar nuestra condena? Hubo alguien que miró nuestra condición, que no teníamos la forma de pagar un precio de sangre, y se ofreció, fue delante de su Padre y dijo, “Yo me ofrezco, yo seré ese sacrificio perfecto. No quiero que ellos mueran, yo voy a morir en su lugar para que el precio de su pecado quede de una vez y para siempre pagado”.

¿Por qué lo habrá hecho? ¿Por qué fue Jesús movido a pagar nuestra condena? La única razón es por lo tanto que nos amó. La Biblia dice, “de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que cualquier persona que crea en El” – no en los libros, ni en los filósofos o en las filosofías, estratagemas y pensamientos de hombre – “no se pierda mas tenga vida eterna”. Lo único que le va a garantizar a usted la salvación eterna de su alma es creer en Jesucristo, nuestro Señor. El es el camino, El es la vida, El es la verdad, nadie puede acercarse al Padre sino es por El. Solamente creyendo en El tendremos vida eterna.

Romanos 5 dice, “mas Dios mostró su amor para con nosotros en que siendo todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. En Juan capitulo 15 Jesucristo mismo dijo, “el amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos”. El hecho de que Jesús dio su vida por nosotros quiere decir que El se considera amigo nuestro. El fue a la cruz pensando en todos nosotros. Jesús no murió por accidente, su propósito, su destino, su misión, su sueño fue que al morir, usted y yo tuviéramos vida porque soñó con nuestra victoria.

Cuando Jesús declaró “consumado es”, los cielos se estremecieron, se hizo noche, la tierra se sacudió y cuando El colgó su cabeza, cuando rindió su cuerpo a la muerte fue cuando empezaron una parranda en el infierno. “Finalmente” - pensó Satanás – “ya lo tengo donde lo quiero, lo voy a poder sepultar”. Y Satanás se dijo por dentro, “yo tengo las llaves de la muerte, las llaves a la tumba, yo puedo hacer con Jesús lo que quiera”. Pero de repente, muy temprano en la mañana, por primera vez hubo luz en el infierno. De un momento a otro el diablo sintió una presencia que El desconocía, se sintió medio aturdido, medio atarantado; se despertó y dijo, “y esa luz, ¿de dónde viene? ¡Quítenme esa luz!” Cuando El volteó para ver por el pasillo del infierno, caminaba el mismo Hijo de Dios rumbo al trono satánico, directo hacia Satanás y le dijo “quiero las llaves, dame las llaves, diablo mentiroso. Tomaste una vida libre de pecado, con sangre real, pura, sin error. Diablo, perdiste, me quisiste dar muerte pero ahora estoy aquí, vivo, delante de ti para decirte: dame las llaves a la muerte, al infierno, al pecado y al temor”. ¡Jesucristo tomó la autoridad, Jesucristo tomó las llaves! ¡El vive hoy, victorioso sobre la muerte, sobre el infierno y sobre la tumba! Victorioso es nuestro Señor. ¡Hoy en día hay una tumba vacía!

La mañana en que Cristo resucitó, unas mujeres que fueron a su tumba, ellas pensaban que lo iban a volver a ungir, lo cual era un rito normal que hacían con los recién enterrados. De repente se encontraron con que alguien movió la piedra, que no había nadie en el sepulcro y empezaron a lamentarse, a llorar, a preocuparse y a decir, “¡alguien se robó a nuestro Maestro, alguien se lo llevó, lo movieron de este lugar!” ¿Dónde estaban los guardias? Habían sellado la tumba al estilo romano para que nadie, sin la firma autorizada, pudiera quitar esa piedra. “¿Qué hicieron con Jesús?” De repente sintieron a alguien detrás de ellas que vino y les preguntó, “¿qué vienen a hacer ustedes señoras?” “Venimos a ungir a nuestro Maestro” - respondieron.  Y la pregunta fue, “¿POR QUE buscan entre los muertos al que vivo está? El que ustedes han venido a ungir, no esta en la tumba, ¡HA RESUCITADO!”

Alabe al Cristo resucitado. ¡Hay una tumba vacía! Hay un Mesías resucitado, una victoria completada, una vida eterna comprada para cada uno de nosotros. Pero también hay un diablo derrotado que esta debajo de nuestros pies. Pisotéelo cada oportunidad que usted pueda. Cuando usted brinque y alabe a Dios, sepa que esta usted brincando arriba de la cabeza del diablo. Brinque más fuerte, brinque mas alto porque él ha quedado debajo de nuestros pies. Los demonios están confundidos y la muerte ha sido tragada en victoria.

Preguntó el apóstol Pablo, “¿dónde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde esta, oh sepulcro, tu aguijón?” La respuesta está en que Cristo está sentado sobre el trono de autoridad eterna. No hay diablo que a usted lo pueda vencer si usted tiene al victorioso viviendo dentro de usted. No hay demonio que lo pueda detener a usted. Si usted tiene a Cristo en su corazón, no hay muerte que lo pueda a usted sorprender.

Romanos 8 dice, “el mismo Espíritu” - no otro espíritu - “que resucitó a Cristo de los muertos”. El mismo Espíritu que movió esa piedra, que sorprendió a esa guardia romana y que sopló vida a ese cuerpo muerto de Jesucristo, ese mismo Espíritu ahora vive en cada uno de nosotros; EL MISMO ESPIRITU. Y ese mismo Espíritu que le dio vida a Jesús  – declara el apóstol Pablo – nos va a dar vida a cada uno de nosotros, los que creemos.

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Friday
Sep 19,2008

Nunca es tarde para un milagro

Juan capitulo 11 habla de una familia hermosa que Jesús había visitado varias veces la cual se  había convertido en su amiga. En esta familia, había un hombre que se llamaba Lázaro el cual se enfermó y murió. Sin embargo, dice la Biblia que mientras Lázaro estaba enfermo, sus hermanas mandaron a llamar a Jesús diciendo “aquel que tú amas está enfermo”. En otras palabras, Lázaro era un buen amigo de Jesús y no hay mejor amigo que podamos tener usted y yo que nuestro Señor Jesucristo porque cuando usted se encuentra en apuros, enfermo o necesitado, usted puede clamarle a su amigo Jesucristo y El le va a responder. Jesucristo es un amigo fiel y poderoso. Todos necesitamos un amigo poderoso. El puede con cualquiera de nuestras necesidades.

María y Marta le dijeron, “Señor, tu amigo está enfermo” y la actitud de Jesús fue prácticamente decir, “mándenmelo a saludar”. Jesús, no fue a orar por su amigo de inmediato sino que esperó dos días más. Sus discípulos, extrañados, pudieron haber pensado, “¿por qué no vamos inmediatamente?” pero Jesús respondió, “esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. En otras palabras, el Señor estaba diciendo “Dios tiene sus propósitos”. Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a donde estaba Lázaro, ya habían hecho funeral, ya lo habían enterrado y hasta habían puesto la piedra para tapar su tumba. Las hermanas de Lázaro dijeron, “Señor, si hubieras llegado mas temprano, mi hermano no hubiera muerto”. Y el Señor respondió, “lo que tú no sabes es que yo soy la resurrección y la vida. La gente, aunque este muerta, si cree en mi vivirá”. Jesús no dijo, “yo tengo resurrección y vida”; El dijo “yo soy resurrección y vida”. Cuando Jesús llega a un lugar, ahí llega resurrección y llega vida. Cuando usted lo tiene a El, El es su resurrección, El es su vida. ¡El nos da vida en medio de nuestra muerte!

Todos y cada uno de nosotros tenemos desafíos, problemas, angustias, enfermedades, persecuciones, dudas, inquietudes, y algunos de nosotros tenemos todo el paquete de todo lo que acabo de nombrar. Sin embargo, si usted tiene una necesidad, usted es candidato para un milagro de parte de Dios; un milagro solamente viene cuando hay necesidad. En lugar de lamentarse porque tiene problemas, mírese al espejo, sonría y diga “¡qué bueno que traigo algunos problemas, porque eso me hace  a mi un candidato para recibir un milagro de parte de Dios!”

Le voy a hacer 5 poderosas declaraciones que pueden cambiar su vida y ayudarle a crecer en su fe:

1. Dios se especializa en lo imposible, en aquello que el mundo y el hombre piensa que es imposible. Si usted piensa que los problemas con su matrimonio, sus deudas, su enfermedad, sus hijos o su familia ya no tienen respuesta, Dios es un especialista para arreglar ese problema. Dios se especializa en hacer milagros para cualquiera de aquellos que confiemos en El. Dios es un Dios de lo imposible, de los “casos perdidos”. La Biblia declara que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. De hecho, le quiero declarar que mientras más grande es su problema, más grande será su milagro. Jesús se esperó un par de días para ir a ver a Lázaro y les explicó a sus discípulos “es que esto que va a pasar con Lázaro, va a ser para la gloria de Dios”. Yo me imagino a los discípulos diciendo, “si se muere Lázaro, ¿cómo va a ser eso para la gloria de Dios?” Es que Jesús podía ver cuando Lázaro iba a salir de la tumba, los discípulos no lo podían ver. Pídale a Dios que le dé ojos de fe para ver cuando su situación va a mejorar, vea con los ojos de su espíritu. ¡Dios toma las cosas que parecen ser imposibles y las arregla! ¡Créalo! Al que cree – dice la palabra – todo le es posible.

2. Dios tiene su tiempo. Dios no esta limitado a nuestro calendario, ni a nuestro horario. Muchas veces queremos decirle a Dios cuando es que necesitamos el milagro. ¿Quién entendería que Jesús se iba a esperar unos cuantos días más para que Lázaro muriese y lo enterrasen? ¿Quién entiende el calendario de Dios? Solo tenemos que seguir creyendo y teniendo paciencia. Estése tranquilo y deje que Dios pelee sus batallas. El puede pelearlas mucho mejor que usted y que yo. Declara el escritor en Hebreos 6, que con fe y con paciencia obtendremos las promesas de Dios. No sea usted como la señora aquella que estaba orando una tarde y dijo “Dios, necesito que me des paciencia, ¡pero ya!” Y hasta le tronaba los dedos a Dios. El le va a dar su milagro en el momento preciso. Dios nunca llega tarde, pero tampoco llega temprano, siempre llega justo en el momento necesario.

3. Dios es movido por compasión. Dios se compadece de nuestras necesidades. Dios sabe que usted y yo somos un pueblo necesitados de El. Jesús se acercó a la tumba de Lázaro y lloró. El miraba a su alrededor y veía la tristeza en la gente pero, ¿sabe qué mas veía en la gente? La falta de fe en la gente que estaba a su alrededor. Jesús lloró y dijo “oh Dios, qué bueno que me escuchas. Y no lo digo por mi, sino por todos estos para que crean”. Dios hizo milagros para que usted crea. Dios tiene un milagro para usted y le está diciendo, “¡escúchame con atención, mi corazón se mueve en compasión por ti y quiero regalarte un milagro, mostrarte mi poder, mi bien, quiero darte mi abundancia!” Dice Hebreos 4 que Jesucristo es nuestro sumo sacerdote y que El se compadece de nuestras debilidades. Si usted tiene una debilidad, una necesidad, hoy mismo busque un rincón en su casa, tenga un tiempo a solas con Dios y deje que Su compasión lo cubra, que usted pueda sentir ese corazón de Dios que tiene ganas de bendecirlo. Dios se compadece de su pueblo, Dios se compadece de usted. Nunca dude.

4. Dios hará lo que nosotros no podemos hacer. Si Jesús tiene el poder de resucitar muertos, ¿acaso no hubiera podido decirle a la piedra que cubría la tumba que se quitara? Claro que sí, pero Jesús no le habló a la piedra y le dijo que se moviera sino que le dijo a dos o tres hombres que estaban allí parados, “muévanme la piedra, quítenme la piedra”. Esa es una muestra poderosa de que Dios hace lo que no podemos hacer. Usted y yo no podemos levantar a un muerto, pero usted y yo podemos quitar la piedra para que entonces Cristo lo haga. Dios no va a quitarnos la piedra. Si usted necesita un milagro, busque a Dios, lea su palabra, acérquese a los médicos, deje que vean que pueden hacer ellos y el resto lo hará Dios. Si tú quitas la piedra, El resucita el muerto.

5. Dios habla al problema. Jesús miró a la tumba mientras la gente estaba toda expectante y solamente dijo “¡Lázaro, ven fuera!” Y de pronto, yo me imagino que Lázaro tuvo que salir saltando porque en aquel tiempo los envolvían en unos trapos. No importa como venga su milagro, una vez que Jesucristo lo declara, ese milagro, que venga como venga, viene de parte de Dios.

Empiece a hablarle a su problema, a su enfermedad. Empiece a decirle, “¡enfermedad, te reprendo en el nombre de Jesús!” Véase en el espejo y empiece a decirse a usted mismo, “sé sano en el nombre de Jesús” “yo declaro vida a mi matrimonio, yo declaro que mis hijos son campeones, que soy la cabeza y no la cola, que yo prestaré a las naciones y no pediré mas prestado, que soy más que vencedor, que soy soldado en el ejercito del Dios viviente, que tengo vida, que la muerte no se puede apoderar de mi, yo declaro bendición y vida eterna”. Háblele a su necesidad, póngale la palabra de Dios a sus problemas, no le ponga sus propias palabras. Empiece a hablarle a sus “Lazaros”. Jesús esta por visitar esa tumba y va a resucitar ese milagro.

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Sep 5,2008

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Aug 22,2008

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Aug 8,2008

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