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Saturday
Nov 15,2008

La guerra de la mente
Dante Gebel

En lugar de enfocarse en lo que no podía hacer, puso todos sus sentidos y su energía en aquello que sí podía hacer.

Una terapia saludable para un oscuro hábito

Cuando enfrentas la batalla de la mente, no puedes “intentar” dejar la pornografía o ese hábito oculto que te derrota en la intimidad, no puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentarás a tu gigante el lunes por la mañana. Te costará tu mayor esfuerzo diario, todos los días de tu vida.

Hace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora. Se trata de un joven que cuando era niño había perdido su brazo izquierdo. Pero un día, al llegar a la adolescencia, decidió que quería practicar judo.

Sus familiares trataron de persuadirlo, diciéndole que no podía practicar artes marciales siendo manco. Pero al muchacho no le importó la imposibilidad. En lugar de enfocarse en lo que no podía hacer, puso todos sus sentidos y su energía en aquello que sí podía hacer: practicar judo con solo el brazo derecho.

Al poco tiempo había logrado sorprender a su mismo entrenador, al pedirle participar en un torneo regional. Para sorpresa de todo el mundo, este muchacho logró ganar el campeonato y ser el mejor en su categoría.

Un periodista le preguntó cuál era el secreto por el cual había ganado, a pesar que contaba con un brazo de menos que el resto. El joven respondió:
– Dado que tengo la imposibilidad de un brazo, tuve que concentrarme en trabajar muy duro en la gran mayoría de los ejercicios.

A diferencia de otros, sé que no puedo permitirme errores. Así que, como soy consciente que cuento con menos recursos que la mayoría, tengo que lograr la perfección en lo que hago. Pero el gran secreto –dijo en tono cómplice– es que la única manera que tiene el contrincante para vencerme, es tomándome del brazo izquierdo.

Increíblemente, este muchacho había logrado hacerse fuerte, justamente, en su misma debilidad. En lugar de sentarse a llorar y reclamarle a la vida el porqué ya no tenía su brazo izquierdo, trató de esforzarse al máximo, sacándole utilidad a lo que se suponía era su defecto.

Es que todos, sin excepción, tenemos una debilidad con la que hemos de tener que luchar por lo que nos reste de vida. El gran secreto es la manera en que reaccionamos a ella. La actitud que tomemos en esos momentos críticos es lo que hace que crucemos el desierto en tres semanas, o en cuarenta años.

Un testimonio real
Hace poco un ministro de alabanza se me acercó en su propia oficina, y extremadamente dolorido y avergonzado me confesó que una debilidad lo estaba matando espiritualmente.

– Estoy atravesando mi peor desierto –resumió.
Entre algunas lágrimas, este hombre, esposo y padre de varios niños, me comentó que un día, en la soledad de la oficina, decidió “investigar” algo acerca de la pornografía en Internet.

Me dijo que honestamente, no lo hizo por morbosidad, sino por simple curiosidad. Pensó que como era un hombre adulto, no le haría mal un poco de información acerca de este flagelo.

Stephen Arterburn dice que un hombre tarda veinte segundos en mirar una imagen pornográfica… y veinte años en borrarla de su mente. Y eso fue exactamente lo que le sucedió a este hombre que ahora lloraba amargamente en su propio escritorio.

– Estoy atado a todo tipo de basura virtual –confesó–Al principio esas imágenes me chocaron drásticamente, pero luego, de regreso a casa, no podía olvidar aquellas fotografías.

Al día siguiente volví a navegar por sitios para adultos, pensando que solo se trataría de una pequeña mirada más, totalmente inofensiva. Lo cierto es que desde hace meses me siento vulnerable a todo tipo de pornografía.

Lo que comenzó con una inocente mirada, se ha transformado en una adicción compulsiva. Cada vez que vuelvo a caer, siento una culpa atroz, pero luego, al cabo de unas horas, otra vez estoy envuelto en la misma trampa.

Aquel hombre me contó que en muchas ocasiones quiso hablar esto con su esposa, pero el temor al juzgamiento o quizá a perder su respeto, lo había hecho arrepentirse de confesárselo. Así que, hasta el momento en que finalmente me lo dijo, había optado por guardarse esa oculta debilidad en privado, hasta poder solucionarla. Pero lo peor era que se sentía demasiado sucio para orar o recuperar la integridad perdida.

Recuerdo que le mencioné que no tenía por qué darse por vencido. Que aún contaba con algo a su favor: reconocía que era un adicto a la pornografía y deseaba, profundamente, ser completamente libre de ello.

Luego le conté la historia del muchacho manco, e hice hincapié en que debía enfocarse en esforzarse por cambiar su estilo de vida, y no en su debilidad. Así que, nos pusimos a trabajar juntos.

Hicimos una oración, pero le aclaré que nada milagrosamente instantáneo iba a suceder. Ese es el gran problema que tenemos los predicadores cuando le pedimos a la gente que crea, piensan que la oración del evangelista lo cambiará como por arte de magia.

En muchas ocasiones se requiere mucho más que una imposición de manos. Se necesita un trabajo duro, un esfuerzo diario, entrenamiento.
No puedes “intentar” dejar la pornografía o ese hábito oculto que te derrota en la intimidad.
No puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentarás a tu gigante el lunes por la mañana. Te costará tu mayor esfuerzo diario, todos los días de tu vida.

Aún a los ochenta
Hace unos años, en una importante convención de las Asambleas de Dios de cierto lugar de los Estados Unidos, un reconocido evangelista, cuyo ministerio ha dado la vuelta al mundo entero, dijo:

– Tengo una palabra para los hombres de este lugar. Tengo ochenta y tantos años, y debo decirles que muchas veces me siento tan tentado como cuando era un joven adolescente. Nunca te distraigas, jamás bajes la guardia. Vas a pelear con tu carne hasta el último aliento de tu vida.

El gigante de la debilidad no suele aparecer los domingos por la mañana. Tampoco luego que acabaste de orar. Él esperará pacientemente a que estés un tanto deprimido, solo, o cuestionándote algunas cosas. Entonces, como Goliat, hará su entrada triunfal en tu valle privado de Ela.

Te dirá que nadie se enterará si miras una película para adultos en la soledad del hotel. Es tan sencillo, nadie se enterará.

Te susurrará que un hombre debe estar medianamente informado, y que un vistazo a algunas páginas pornográficas te pondrán al tanto de lo que afecta al mundo.

Mencionará que como eres maduro, hay cosas que a ti no te producirán ningún daño. Luego, cuando te sientas por tierra, te dirá que no te atrevas a volver a orar o pedir perdón al Señor. Que ya lo intentaste y fracasaste. Que, obviamente, no has nacido para ser íntegro.

La terapia: un día a la vez
Es por esa misma razón que comenzamos una saludable terapia, para ayudar al hombre que me confesó su lucha privada. Convenimos que de alguna manera le pediría ayuda a su esposa. Que buscaría la forma de confesarle su debilidad, para que sea ella quien lo supervise en los momentos de mayor presión.

Pero que debía seguir luchando, que se trataba de una guerra mortalmente seria para su vida espiritual. Que esta iba a ser su batalla diaria.

Y que cada noche que llegara a la cama sin haber cedido a la tentación, debía agradecer al Señor por haberle dado fuerzas, pero que debía pedir una nueva dosis de esfuerzo para el siguiente día.
Hace poco me lo encontré en una reunión de pastores. Y me mencionó que estaba luchando todos los días, y que hasta el momento no había fracasado.

Que comprendió que la tentación lo espera a la vuelta de la esquina, y es por eso que no permite que el enemigo lo acuse cuando se siente tentado. Pero que ofrece resistencia a cualquier tipo de pensamiento impuro.

– Desde que tomé esta decisión de practicar esta “terapia de santidad” –dijo– parece como si una suelta de demonios hubiese venido en mi contra. Me han sucedido las cosas más atípicas. Pero estoy dispuesto a redoblar mi pelea. Voy a ganar esta batalla de la mente.

Gracias al Señor, mi amigo ya no intenta luchar, se está entrenando para ganar. Y por lo que me cuenta, el infierno ya se ha enterado de ello.

Tomado del libro: “Las arenas del alma”,
Editorial Vida/Zondervan.

Friday
Nov 14,2008

Lucas Leys

Podemos aceptar sus tiempos y acompañar el proceso, o podemos retrasarlo quejándonos y escapándonos.

Un hombre encontró un extraño huevo y le llamó tanto la atención que lo llevó a su casa para mostrárselo a su esposa. Al día siguiente el huevo hizo un leve movimiento y notaron que se estaba produciendo una pequeña perforación. Se quedaron mirando al huevo por un buen rato y observaron que el pájaro estaba esforzándose para romper el huevo.

No parecía progresar mucho, de modo que el hombre rompió un poquito de la cáscara alrededor de la grieta. Nada. Pensaron que el pájaro estaba desesperado y nunca podría salir de allí. La cáscara parecía demasiado dura para que un pichón la rompiera, así que tomaron una tijera y comenzaron a abrir el huevo.

El ave por fin salió, pero tenía el cuerpo muy contraído y las alas pegadas al cuerpo. El matrimonio observó expectante, pero nada pasó. El pichón quedó atascado en esa posición, sin poder volar.

En su impaciencia, no habían pensado que el ave necesitaba luchar adentro del huevo e intentar salir por el pequeño hoyo que había hecho porque esa era la manera que Dios había diseñado para forzar los fluidos que debían llegar a las alas para que el pájaro pudiera volar una vez salido del huevo.

La escuela de la paciencia

Por imperceptible que te parezca, Dios está haciendo un trabajo en tu vida y en la de la iglesia. Recuerda: él te está perfeccionando. Dios es un artista; el apóstol Pedro decía: “Después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. 1 Pedro 5.10

Podemos aceptar sus tiempos y acompañar el proceso, o podemos retrasarlo quejándonos y escapándonos. Aceleramos el proceso cuando entendemos qué es lo que Dios está tratando de hacer.

Durante ese tiempo Dios moldea tu corazón conforme a su carácter y sus propósitos. Pasaron muchos años entre que David fue ungido y finalmente llegó a ser rey. Incluso pasó mucho tiempo entre la batalla con Goliat y la consolidación del reino. Primero vinieron pruebas, exámenes, frustraciones y la tentación de posibles atajos.

Es más fácil cambiar siendo joven; una vez que has diagramado tu vida alrededor de ciertos hábitos es más difícil cambiar. Por eso es urgente que te inscribas en el tratamiento de Dios ahora, ya. Dejarlo para más tarde es perder el tiempo y frenar la meta de Dios de moldearte conforme a su corazón. El Dios de toda gracia quiere hacerte fuerte, firme y estable.

Así se hicieron los grandes

Es bueno que sepas que Dios siempre usó el mismo método con sus hijos queridos. Míralo a Abraham: pasaron años desde la promesa de Dios de hacer de él una gran nación hasta que por fin puedo tener a Isaac. ¡Y después Dios se lo pide! No obstante, hasta eso formaba parte de la preparación de Abraham.

Mira a Moisés, el príncipe de Egipto; siente compasión por su pueblo y quiere brindar una solución instantánea. Mata a un egipcio y tiene que escapar. Se queda en el desierto ¡cuarenta años! Dios le dice que va a ser el libertador de los hebreos, Moisés se niega, no quiere saber nada. Después de muchas pruebas y experiencia, finalmente cruza el Mar Rojo con el pueblo.

Mira a Josué ¡Cuántos años pasó al lado de Moisés! Este hombre tenía la fuerza, tenía la valentía… pero tuvo que esperar.

Podríamos seguir, pero mencionemos sólo a Pablo para terminar. Uno pensaría que después de su conversión instantáneamente empezó a ser el gran apóstol. Pero no; Gálatas 2 nos relata que pasó catorce años antes de poder estar cerca de los otros apóstoles, ¡catorce años!

Muchos tiran sueños y proyectos por la borda porque al mes del gran congreso algo no salió como esperaban, y ya decidieron dedicarse a otra cosa. Pero Dios tiene sus planes, y es importante aceptarlos.

Humillarnos delante de Dios

Hay muchas otras características incluidas en estas que compartimos. Visión, autoridad y sacrificio encierran en sí mismas humildad, pasión, amor, paciencia, dominio propio, sabiduría y fe. Dios quiere dártelas; sólo debes dejarlo moldear tu corazón. Debes reaccionar correctamente a las pruebas, con la confianza de que Dios tiene planes para ti porque te ama. Para eso, necesitas pasar tiempo en su presencia y rendirte a él.

David buscaba a Dios con sinceridad. Hablaba con él en la intimidad. Componía salmos cuando estaba afligido, cuando estaba contento o cuando necesitaba confesar un pecado. Todo en su vida era motivo de diálogo con Dios. Por eso la Biblia dice que David era “conforme al corazón de Dios”.

Después de reconocer su más vergonzoso pecado David fue directo a la presencia de Dios a derramar todo su ser allí. Eso es lo que lo hizo un líder distinto.
Podemos hacer nuestra su canción en el Salmo 51.

Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado. Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable.

Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. Yo sé que tu amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.

Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu Santo Espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga. Así enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se volverán a ti. Dios mío, Dios de mi salvación, líbrame de derramar sangre, y mi lengua alabará tu justicia.

Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza… El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido. En tu buena voluntad, haz que prospere la iglesia.

Tomado del libro: Viene David

Thursday
Oct 23,2008

Por Allan Salinas

Se encontraban descansando bajo la sombra de un árbol, sentados cada uno en su vieja y cómoda silla mecedora. Llevaban mantas en las piernas, anteojos en su rostro y cada uno con una gorra de un color ya gastado, típico en personas de su edad, Conversan sobre tiempos pasados, hablan de sus viajes, de los lugares que conocieron, de los líderes que admiraban, de sus esposas que pasaron de ser hermosas mujeres a ser adorables ancianas al igual que ellos. Uno cuenta de la emoción que era realizar cada Súper clásico: el prepararse, el ver a la multitud. El otro habla de lo difícil que resultó que América Latina comprendiera la importancia de preparar nuevos líderes. Los dos viejos descansan mientras esperan que llegue un tercer amigo: aquel viejo regordete medio controversial. Juntos compartirán una taza caliente de chocolate, contentos de haber cumplido su misión en esta vida, y comentaran de lo que han dejado atrás…

Quizás esto nunca ocurra. Hoy ocurre al escribir este articulo e imaginarme a Lucas Leys, a Junior Zapata y a Dante Gebel, recordando cosas, ya viejos en un asilo. ¿Por qué lo imagino así? Porque pienso en la importancia de que una generación tenga modelos a seguir, líderes y pensadores, gente de influencia, como ellos. Es que la iglesia no se escapa de tener estos modelos y líderes que con sus ideas han marcado en mas de alguna ocasión la mente y corazón de un raquítico adolescente como algún día fui yo.

Desde adolescente vi desfilar predicadores invitados por las tarimas de eventos y congregaciones; fui como cualquier otro que fue de evento en evento tratando de encontrar un lugar en este universo ministerial que se ha vuelto competitivo y voraz en muchos sentidos.

Ahora bien, aunque reconozco la importancia de los líderes continentales en la iglesia, (porque no podemos negar que hombres como Marcos Witt, Harold Caballeros, Dante Gebel, Junior Zapata, Lucas Leys, Alberto Motessi y, por supuesto, Luis Palau, han influenciando a las generaciones pasadas, actuales y futuras de la iglesia) hoy quiero señalar unas cuantas necesidades y quizás por qué no decirlo, errores en los que hemos caído.

Tengo varias preguntas: ¿Quienes son los líderes de esta generación? ¿Serán estos que hoy imaginé ya viejos?, o ¿serán los iconos culturales, esas estrellas de cine enflaquecidas que definen las medidas de imagen de millones de adolescentes? A lo mejor, ¿Serán los conferencistas con sus altos standards de vida? O, ¿Serán los de dudosa reputación y comportamiento destructivo que llenan las portadas de revistas?

Es que si al darnos cuenta de que los líderes de nuestra generación son estos capacitadores, escritores, cantantes, curas, entrenadores, conferencistas, predicadores y pastores, pero al mismo tiempo vemos el retrato completo de la misma generación latinoamericana, cuyas cifras de sus problemas son alarmantes, cabe preguntarnos si realmente hay una influencia significativa o sólo un buen manejo de medios y una impecable organización de eventos.

Ahora bien, si estos referentes nuestros no constituyen influencias continentales, al menos no en el impacto que una cultura necesita, ¿quiénes son la esperanza de esta generación y las venideras? ¿Quién debe orientar y hablarle al oído a cada adolescente que hoy esta tomando decisiones equivocadas?

Al pensar esto sugiero en atrevida e insolente opinión algunas cosas.

1) Reforzar las filas: capacitar y entrenar a la iglesia local, pero que cada congregación se preocupe por incrementar sus conocimientos. Pastores generales compartiendo la carga con los pastores y líderes juveniles no es tarea fácil. Reforzar las filas implica una decisión de cambiar estructuras, de dejar a un lado egos y comprometerse con los quince o veinte revoltosos que se juntan cada sábado en la iglesia; comprometerse a acompañarlos en su camino hasta que logren convertirse en gente de influencia, en áreas como la política la medicina, la ciencia, el arte. Es tarea de la iglesia local estudiar y aprender las formas de comunicarse con esta y las futuras generaciones.

2) Dirigir nuestros esfuerzos: encontrar el norte correcto para cada ministerio. Comprender que el mejor predicador para los jóvenes a mi cargo debo ser yo, implica mejorar en mi predicación, mejorar en mi forma de aconsejar, mejorar las actividades que hago, pero principalmente mejorar la forma de instruir discípulos.

3) Equilibrio: encontrar el equilibrio entre la formación espiritual y el crecimiento integral. Dejar de crear jóvenes espiritualmente fuertes pero socialmente desadaptados, como también, dejar de formar mentes tan abiertas que nieguen los mismos cimientos de la fe.

4) Compromiso: Entender que el pastor de los jóvenes es QUIEN LEE ESTO, quien lo comparte o quien sea que Dios tenga frente a un pequeño o grande grupo de jóvenes, comprometerme a dar de mi tiempo, mi dinero, mi esfuerzo, mis ideas y convertirlas en nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestras ideas, formando a otros con la misma pasión y deseo de servir.

5) Humildad: Jesús siendo el único que merece ser exaltado nos mostró humildad, sirvió a otros, lavo nuestros pies, dejo su trono de grandeza, para sentarse en la bajeza del corazón humano, como dijera alguien, “halla en nosotros este mismo sentir, y pensemos en humillarnos” dejemos a un lado los delirios de grandeza, que se nos quite el complejo de Mesías, por que Salvador el mundo solo necesita uno, JESUS.

Así, pues, hacer que se retiren Lucas, Dante y Junior no es tarea mía, ni de alguien que lea esto, pero el hecho de que la iglesia local haga su trabajo y sirva a cada congregación con la excelencia con la que tipos como estos hacen las cosas, así dejarán de ser indispensables, para convertirse en únicamente imitables. Somos cada uno de nosotros los llamados por Dios; no hay llamados clase VIP, ni ministerios clase “Gold”. Jesús nos dio el mismo mensaje, la misma tarea. Es hora de descubrir cual es nuestra forma de cumplirla y dejarnos de cualquier excusa que nos lo impida.

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Tuesday
Sep 23,2008

Viajar con Josh McDowell por America Latina llevando el mensaje de la campaña ES BUENO O ES MALO me ha ayudado a ver la gran necesidad de alcanzar a nuestra juventud yendo un paso mas allá.

Le preguntamos a miles de jóvenes en toda America Latina: Si hubiera una situación en tu vida en la que al mentir podrías salirte de la circunstancia…..mentirías? La mayoría de ellos dijo sí. Luego les preguntamos si creían que el mentir era malo? La misma mayoría dijeron que sí.

Ves un problema entre la juventud de hoy? La mayoría dijo que mentiría y la mayoría dijo que creen que la mentira es mala. Esto huele a contradicción!!! Los jóvenes no ven relación entre lo que creen y lo que hacen. Será posible que la mayoría de jóvenes en nuestras iglesias tengan creencias, pero no convicciones?

Le preguntamos a los jóvenes mas espirituales de las iglesias (escogidos por el pastor) si creían que matar era malo……..todos dijeron que sí. Y cuando les preguntamos por qué era malo matar…. me creerías si te digo que estas fueron sus respuestas:

1. Algunos dijeron: “El matar es malo porque mis padres me enseñaron que es malo.”

Entonces esto quiere decir que el matar es bueno porque mis padres asi me enseñaron que era bueno. Nada es bueno o malo porque mis padres me enseñaron.

2. Otros dijeron: “El matar es malo porque mi pastor me enseñó que es malo.”

Entonces acabamos de justificar toda secta religiosa, porque el pastor de mi secta me dijo que ellos tienen la verdad. Nada es bueno o malo porque mi pastor meenseño.

3. Qué tal esta? “El matar es malo porque la Biblia dice que es malo.”

Si, PERO por qué dice la Biblia que el matar es malo? Fueron muy pocos pero muy pocos los jóvenes que pudieron contestar.

Les hemos enseñado solamente legalismo a nuestros jóvenes si ánicamente les hemos dicho lo que es bueno y lo que es malo basado en los mandamientos de Dios. Déjame explicar. La Biblia afirma lo que es bueno y lo que es malo, pero no dice por qué algo es bueno y algo es malo. En otras palabras no es suficiente darle una lista a nuestros jóvenes de las cosas que son buenas y las cosas que son malas basadas en la Biblia. ES NECESARIO IR UN PASO MAS ALLA Y ENSEÑARLES POR QUE LA BIBLIA DICE QUE CIERTAS COSAS SON BUENAS Y POR QUE LA BIBLIA DICE QUE CIERTAS COSAS SON MALAS.

Hoy en día la cultura juvenil no reenforza los valores que le enseñamos a nuestros jóvenes en la iglesia, su música no reenforza lo que les enseñamos, sus amigos tampoco, su familia tampoco y mucho menos su gobierno. Nuestros jóvenes no sobrevivirán si no les enseñamos por qué algo es bueno o malo.

Usando tres palabras que inician con la letra “p” Josh McDowell nos explica en su libro “Es Bueno o Es Malo,” (Casa Bautista de Publicaciones) como enseñarle a nuestros jóvenes el por qué algo es bueno o malo.

El Precepto o mandamiento dice “no matarás,” basado en el Principio de la santidad de la vida, pero por qué existe el precepto y el principio? Si dejamos nuestra enseñanza allí estamos enseñando legalismo. Aquí esta la clave. Detrás de todo precepto hay un principio y detrás de todo principio esta LA PERSONA de Dios. Es la persona, caracter y naturaleza de Dios la que determinan por qué algo es bueno o malo. Explico.

El matar no es malo porque mis padres me enseñaron o porque mi iglesia o pastor me enseñaron o porque la Biblia dice. El matar es malo porque Dios Es La Vida. Entonces el mentir es malo no porque mis padres me enseñaron o porque mi iglesia o pastor me enseñaron o porque la Biblia dice.

El mentir es malo porque Dios Es La Verdad. Ya tienes la idea? Es muy importante que nuestros jóvenes conozcan al Dios de la Biblia y no sólo que conozcan los precepos y principios bÌblicos. Nuestros jóvenes tienen que poder ver la persona, caracter y naturaleza de Dios en cada decisión que tomen. Uno de los retos más grandes al pastorear a nuestros jóvenes es ayudarlos a conocer a Dios personalmente y no solo seguir una lista de leyes y reglas.

Nota: Creemos en la autoridad e infalibilidad de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tiene el poder de cambiar vidas siempre y cuando alla una relación con el Dios de la Biblia. Nuestro llamado principal es conocer a Dios y darle a conocer.

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Adiccion Sexual

Wednesday
Sep 17,2008

Hijo Pródigo…. Adicto Sexual.

Los aspectos prácticos de volverse libre de la adicción sexual deben ser precedidos de una nueva perspectiva. Yo nunca he aconsejado a un hombre profundamente arraigado en el barro de la adicción sexual que no tenga una opinión distorsionada de Dios el Padre.

Podemos hacer todas las “cosas” correctas para ser libres, pero no funcionará porque nuestros corazones tienen que agarrar el Evangelio o las Buenas Nuevas, o la vergüenza permanecerá. Ahora, nuestras cabezas pueden comprender las bondades de Dios, pero las áreas escondidas de nuestros corazones tienen que ser tocadas por la gracia de Dios. De la misma manera que el hijo pródigo, nuestras adicciones nos han avergonzado y manchado. Así que, pongamos en orden algunas cosas antes de tratar con los pasos del “como hacerlo”.

PRIMERO, TU ERES BIENVENIDO A CASA!!

Cuando el hijo pródigo se fue de casa, trató a su padre como si estaba muerto. “Déme mi herencia.” La única manera que podía tener lugar eso era si el hijo consideraba al padre muerto. Él esencialmente insinuó, “No quiero nada de lo que usted es … solo quiero lo que usted tiene.”

Yo he tratado a Dios de ese modo muchas veces, ¿usted no? He suplicado por el “arreglo rápido”, que siempre es la llamada de trompeta de las adicciones. He exigido que Dios me saque de apuros, me cuadre todo, y se mueva con poder a nombre mío. “Señor sólo soluciona este problema. No quiero esperar. Lo necesito ahora.” Lo que realmente estoy diciendo es, “No quiero el dolor de tener Su carácter que trabaje en mí.” Pero he aquí la parte hermosa: no importa cuántos chiqueros personales he creado por mis propias elecciones, Él siempre me ha dado la bienvenida a casa.

A través de los años, he aconsejado a varias personas que se habían atormentado por sus adicciones destructoras, y nunca se habían escapado del grito repetitivo de su adolescencia, “Si usted camina afuera de esa puerta, nunca vuelva a esta casa otra vez.”. Ésa es una de las razones por las cuales ellos se han ido de chiquero en chiquero. Pero he aquí las gloriosas noticias: USTED TIENE UN PADRE CELESTIAL QUIEN SIEMPRE LE DA LA BIENVENIDA A A CASA. ¡PUNTO!

SEGUNDO, USTED TIENE UN PADRE QUE ESPERA PACIENTEMENTE.

La parábola del hijo pródigo insinúa que el padre estaba constantemente explorando el horizonte buscando al hijo descarriado. El padre no fue y arrastró al hijo afuera del chiquero, y Dios el padre tampoco hará eso con usted. Ésa es la razón por la cual sus pasos pequeños de obediencia en los días venideros son tan críticos.

¿Por qué el padre no fue por del hijo? Porque él lo amo así profundamente que quería que el hijo tuviera la dignidad de elección. La única cosa que el hijo había dejado era la libertad de elección, y el padre no le quitaría eso de él. Muchas personas en la mitad de las adicciones piden a Dios que venga y los saque de apuros. Ellos quieren que el Espíritu Santo venga y los “saque” afuera de un problema. El no hará eso porque el propósito de Dios en su vida es sanarlo, no permitirle a usted hacer algo.

Sí, el poder del Espíritu Santo es crítico cuando usted está tratando de arreglárselas con los poderes completamente demoníacos de las adicciones sexuales. Sin embargo, el Espíritu Santo no vino sobre la iglesia primitiva indiscriminadamente, “No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre.” Hechos 1: 4. Todos los discípulos salieron de los chiqueros de sus miedos y volvieron a casa a la habitación superior.

Su padre celestial espera pacientemente que usted vuelva a casa, dejando atrás la negación, el engaño y la culpa. Y nunca hay un momento en que el Dios del Universo no lo tenga a usted en su mente. El esperará pacientemente que usted haga la elección de volver a casa. ¿Usted sabe eso? No me importa lo que usted haya hecho. Lo que usted esté haciendo. Lo que usted sea. Dónde usted este. No importa que tan rápido usted esté deslizando la bajada, o qué tan bajo usted pueda haberse hundido. Usted tiene un Padre que nunca deja de pensar en tí y espera que hagas un movimiento hacia Él.

 

TERCERO, SU PADRE CELESTIAL LE RESPONDE EN SACRIFICIO A USTED.

Siempre disfruto de la escena del padre que corre hacia el hijo cuando inicialmente lo ve en Lucas 15, pero recientemente, estando de pie en las afueras de un pueblo en Israel, me di cuenta cómo nunca antes del poder completo de esa escena. Yo antes había descrito al hijo subiendo por una larga calzada a la inmensa granja del padre, de la misma manera que usted podría ver las plantaciones en el sur. Luego me di cuenta de que la escritura reflejó el contexto cultural de Palestina. La casa del padre habría sido parte de un pueblo, y cuando el hijo camino a través de los campos de los agricultores circundantes, la noticia se habría extendido. El pueblo completo habría estado observando.

El padre tenía un par de opciones. Podría permitir que el hijo hiciera la larga caminata llena de vergüenza, o podría en sacrificio acudir a su hijo que regresaba. Había más que sólo emoción involucrada en la respuesta del padre.

Su padre celestial nunca le pide a usted que venga arrastrándose ante Él debido a lo que has hecho. Nunca lo expone a usted a la vergüenza pública. Pero te pedirá que se esté afuera del chiquero y se dirija a la casa, admitiendo que usted estaba en un chiquero y ahora necesita Su ayuda. Jesús fue clavado en la cruz así que nosotros no tendríamos que ser atravesados por la agonía de nuestras adicciones. El fue públicamente humillado y avergonzado con el propósito de que nosotros podamos estar libres de nuestra vergüenza. Ése es el punto principal del Cristianismo y la respuesta a cada adicción que sacude las almas de los hombres.

RESOLVIENDO CREENCIAS BÁSICAS DESTRUCTORAS

El Dr. Carnes, en su sobresaliente investigación clínica sobre la adicción sexual, ha identificado las cuatro creencias principales encontradas en las mentes de aquellos que han experimentado la vergüenza y la desesperación que viene de la impotencia y el no manejo de la adicción sexual. Todos de las respuestas se cristalizan alrededor del problema de la falta de mérito.

1. Soy básicamente una persona mala e indigna.

2. Nadie me amaría como yo soy.

3. Mis necesidades nunca van a ser cubiertas si tengo que depender de otros.

4. Las Relaciones sexuales son mi necesidad más importante.

La respuesta para la primera creencia principal viene de aprender cómo verse usted mismo como su Padre Celestial lo hace - un ser humano imperfecto salvado por la gracia de Dios, pero todavía en construcción. Pero esa verdad no va a tener efecto en su vida a menos que usted tome el próximo paso y trate con la mentira declarada en la segunda creencia principal, “Nadie me amaría como yo soy.” Aquí es donde nosotros tenemos que aprender a cómo caminar en la gracia y dejar el espejismo de ser perfectos o estar en control.

Dios es quien tiene todo bajo control y necesitamos ponernos bajo su Señorío.

Dr. Ted Roberts.

www.puredesire.org

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