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Bendiciendo Tu Vida

Archive for the ‘Chepe Putzu’ Category






Thursday
Dec 10,2009

Por Pastor Chepe Putzu

Es importante que estés consciente de tu realidad y que puedes romper con toda maldición que ha venido de generación en generación en tu familia. Lo que has vivido te permitirá ser de bendición a otros para que sean libres.

Salmo 127:4 dice: Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.
Dios te dio a tus padres para guiarte, levantarte e impulsarte. Él diseñó a tu papá para lanzarte a donde Él quiere que llegues.

Hay cosas buenas y malas que heredamos de nuestros padres, y algunas de ellas marcan tu vida y te pueden hacer mucho daño. Debes estar consciente de tres realidades:

1. La realidad de tus padres y antepasados.
2. Tu realidad.
3. La realidad de tus hijos.

Es importante que definas si las cosas malas que vienen de generación en generación, van a gobernar tu vida, o si vas a revertir lo que el diablo quería hacer.

Las iglesias están llenas de adultos que no han tratado sus problemas de la niñez, y llegan a casarse y tienen hijos aún no siendo sanos. Parecieran eventos aislados o fruto de la casualidad que pasen las mismas maldiciones de generación en generación, pero debes saber que la unción rompe todo yugo y puedes romper con toda cadena espiritual; las maldiciones tienen un final.

No escogemos a nuestro papá, Dios nos lo dio y es una bendición. Debemos aprender a trabajar con el papá que nos tocó. Hay obstáculos, cosas que vienen en contra de nosotros, pero debemos vencerlos.
La vida no es fácil, es cuesta arriba, ahí precisamente, están las bendiciones de Dios; lo que Él soñó que ibas a tener un día. A veces, intentas subir y encuentras que hay cosas que han estado en tu familia y que se imponen contra ti. Pero es importante entender tu realidad, detener esas maldiciones, porque atrás hay algo bueno para ti. Debes levantarte contra todo pronóstico, y declarar la victoria sobre tu vida. No podemos decidir lo que haga nuestra familia, pero sí podemos decidir lo que nosotros hacemos.

No vamos a lograr nada afligiéndonos, pero sí vamos a lograr mucho diciéndole al Señor que Él tiene el control de nuestra vida.

Éxodo 20:5-6 indica: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

La verdad te hace libre. La Biblia habla de Dios, de tu realidad, debemos creerla y tomarla para nosotros. Si amas a Dios, no hay gigante que se ponga delante de nosotros. No escogemos las adversidades que vienen a nuestra vida, pero debemos decidir ser sanos y libres, amar a Dios con todo nuestro corazón y todas nuestras fuerzas, y comprender que cada adversidad nos ayuda a entender que Dios tiene algo preparado para nosotros. Es importante que usemos las adversidades para alcanzar las bendiciones.
Hay personas que necesitan lo que tú y yo hemos vivido y alcanzado para entender que sí se puede.

Debemos repartir lo que Dios nos ha dado y que la gente pueda disfrutarlo.

Cada maldición o pecado puede aparentar tener la victoria, pero tú puedes levantarte y romper esa maldición para que no toque a tus hijos.

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Este es un post original de: Buena Vida si no estas en nuestro blog por favor visitarnos haciendo click en el link.
Sunday
Feb 22,2009

Apague su piloto automático

Toma el control de tus acciones y encuentra el camino te que llevará a disfrutar una vida plena en el Señor.

En Lucas 13:6-7 leemos: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

La Palabra claramente nos dice que aquellos que no dan fruto vuelven inútil todo a su alrededor.  Hay muchos aspectos a tomar en cuenta para ser una persona de provecho y bendición.  Recuerda que ser útil significa hacer más de lo que se espera de nosotros. Para lograrlo debemos ceñirnos y servir a nuestros jefes y al Señor. Además, es necesario presentarnos delante de Dios para que nos someta a procesos de limpieza que nos hagan dar más frutos; y también es imprescindible dejar de vivir “en automático”.

El tiempo es valioso

Efesios 5:15-16 nos dice: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Es inevitable que el tiempo pase. Aunque nos resistamos, día a día agregamos edad a nuestras vidas. No podemos cumplir 25 años para siempre. Cuando tenemos quince, ansiamos llegar a los 18 y ser independientes. Pero luego queremos estancarnos allí.  Si somos afortunados y nos cuidamos,  llegamos a vivir los 66 años, o sea los 24, 155 días que las estadísticas marcan para Guatemala.  Así que debemos acelerar el paso y avanzar con plena conciencia de lo que deseamos lograr.  Si tienes metas claras, asegúrate de estar en el camino correcto para alcanzarlas.  Dios tiene un destino hermoso para ti.

En todas partes sucede lo mismo. Aunque vivamos en una gran ciudad o en un pueblo pequeño, siempre nos quejamos de las tareas pendientes.  El tiempo nunca es suficiente, vivimos atrasados y ocupados.

El pastor Cash cuenta que al preguntarle a un amigo qué estaba haciendo, éste le respondió: “Nada”.  Entonces el pastor le dijo: “Venite y hacemos nada juntos”.   Aunque pensemos que estamos inactivos, todos tenemos una rutina de acciones diarias que consumen nuestro valioso tiempo.

El piloto automático

Nos levantamos sin tomar conciencia de cuál es el primer pie que ponemos en el suelo. Al bañarnos no hacemos un recuento de las cosas que necesitamos y que deben estar en su sitio. Conducimos  a nuestro trabajo y hogar sin necesidad de un Global Positioning Sistem (GPS). Vivimos por inercia y con el “piloto automático activado”.

El problema de vivir así, es que cuando sucede algo fuera de la rutina nos desorientamos e incluso reaccionamos mal.  Personalmente me molesta no encontrar en su lugar todo lo que necesito para vestirme. Esta forma de existir nos absorbe de tal manera que llegamos al extremo de lastimar a las personas y cometer errores sin darnos cuenta. Debemos evitar dichas situaciones.

Cuando yo era pequeño mi mamá, al servirme la comida decía: “Este es tu plato y debes comértelo todo”. Ahora, aunque no me lo digan, actúo de la misma forma y termino la comida que me sirven.  Es difícil dejar una conducta aprendida desde la niñez.

Antes de recibir al Señor en mi corazón yo decía muchas malas palabras. Tenía una cloaca en mi boca.  Pero no lo notaba. Ya estaba programado para comunicarme así. Luego tomé conciencia de ello y pude corregirlo, dejé de hablar por hablar y responder sin pensar. Sucede igual con las personas negativas que se quejan constantemente. También están en una situación similar aquellas personas que mienten por costumbre e incluso llegan a creerse sus propios embustes.  Hay una programación interna que nos hace actuar de cierta forma y que debemos identificar para cambiar.

Es como un “chip de memoria” que es necesario sustituir. Hasta que no suceda algo que te haga tomar conciencia de los programas negativos que controlan tus actos, no los cambiarás y avanzarás hacia las metas propuestas. Si la rutina te conduce hacia donde quieres ir, continúa así, pero si no, reprograma tu vida. Pensemos mejor para actuar mejor. Reflexionemos cada acción. Evitemos acomodarnos y manejar con el piloto automático que nos impide superarnos.

Reprográmate

Incluso en la iglesia, adoramos y ofrendamos a Dios por inercia y pensando en otras cosas. Somos rutinarios hasta con los movimientos de nuestro cuerpo en la alabanza. Imagina al Señor escuchándote y diciendo: “Otra vez lo mismo. Este siervo mío me habla con las mismas palabras y ni cuenta se da”.  La Biblia lo dice: “no uses vanas repeticiones”.  Así que apaga el piloto automático, habla con tu Dios buscando siempre oración renovada.

Toma conciencia y vive cada momento para no perder oportunidades. Recuerda cómo Marta se equivocó al actuar así.  Turbada por muchas cosas, dejó que el piloto automático le indicara el camino del afán y perdió la bendición de escuchar al Señor.

Lo que has logrado hasta ahora y el lugar que ocupas hoy, es la suma de esas acciones predeterminadas con las que te programaste hace tiempo. Para avanzar más rápido, ser más fieles, comer sano, ser cariñosos, alcanzar  nuestras metas y dar más frutos,   debemos reprogramarnos. Toma el control de tu vida y deshecha toda rutina o acción predeterminada que te impida alcanzar las bendiciones que Dios tiene para ti y tu familia.

Riesgo y responsabilidad

Romanos 7:15 nos dice: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Nos cuesta decidirnos por lo bueno.  Aunque sabemos que es difícil, acepta el riesgo y la responsabilidad de manejar tu vida.  Cierta vez que mis malas decisiones me tenían agobiado, me postré ante Dios y quebrantado le dije: “por favor anula mi voluntad, toma tú las decisiones por mí, quiero ser un robot en tus manos”. Pero Dios se negó a hacerlo. Me respondió: “No te anularé, Te di el libre albedrío para que tú decidas porque necesito conocer lo que hay en tu corazón y saber si decides por estar a mi lado siempre”.  El Señor conducirá tu vida pero a través de las decisiones que tomes. Él se sentará a tu lado y te aconsejará como copiloto, pero eres tú quien tiene el volante en sus manos y tomas el rumbo que escoges.  Para evitar que Él se baje de tu auto, reprográmate y asume la responsabilidad del piloto.

Efesios 5:14 aconseja: Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Despierta, no actúes por inercia como muerto en vida. Toma conciencia de proceder y recibe la luz que el Señor ofrece para iluminar tu camino y dejar de dar vueltas en círculos, como los israelitas en el desierto. Al revisar un mapa, descubrimos que Canaán realmente no está muy lejos de Egipto. Sin embargo, el pueblo de Israel tardó cuarenta años en llegar, incluso muchos murieron en el camino.  Lo mejor de tu vida está más cerca de lo que crees. Aunque los faraones de las tentaciones y malas actitudes preconcebidas se interpongan, puedes despertar y caminar hacia tu Tierra Prometida.

Toma el control

Efesios 5: 17-19 continúa: Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Será un honor que te identifiquen como un cristiano que “habla y actúa como Jesús”. Para lograrlo debes apagar tu piloto automático y pensar como Él. Recuerda que 1ra. Corintios 2:16 nos dice: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Cuando estaba iniciándome en la vida cristiana una persona me dijo: “Ten cuidado, te están lavando el cerebro”. Frustrado me acerqué al Señor. Él me preguntó: “¿Cómo tenías el cerebro? Entonces yo le dije: “Sucio”. Así que la respuesta de Dios era evidente: “Entonces necesitabas que te lo lavara”.  Agradecí esa limpieza que me permitió superar  rutinas predeterminadas y ser un hombre nuevo, listo para avanzar.

1ra. Pedro 1:13-14 nos aconseja: Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Ciñe tu cuerpo, pero también tus pensamientos para tener la mente de Cristo y dar más de lo que te piden.  No vivas por vivir, detente y rompe el ciclo de rutinas sin sentido. Despierta en el Espíritu y recibe Su avivamiento. El Señor desea que tomes el control de tu vida y llegues hasta donde quiere llevarte.

Fuente

Sunday
Feb 22,2009

Apague su piloto automático

Toma el control de tus acciones y encuentra el camino te que llevará a disfrutar una vida plena en el Señor.

En Lucas 13:6-7 leemos: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

La Palabra claramente nos dice que aquellos que no dan fruto vuelven inútil todo a su alrededor.  Hay muchos aspectos a tomar en cuenta para ser una persona de provecho y bendición.  Recuerda que ser útil significa hacer más de lo que se espera de nosotros. Para lograrlo debemos ceñirnos y servir a nuestros jefes y al Señor. Además, es necesario presentarnos delante de Dios para que nos someta a procesos de limpieza que nos hagan dar más frutos; y también es imprescindible dejar de vivir “en automático”.

El tiempo es valioso

Efesios 5:15-16 nos dice: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Es inevitable que el tiempo pase. Aunque nos resistamos, día a día agregamos edad a nuestras vidas. No podemos cumplir 25 años para siempre. Cuando tenemos quince, ansiamos llegar a los 18 y ser independientes. Pero luego queremos estancarnos allí.  Si somos afortunados y nos cuidamos,  llegamos a vivir los 66 años, o sea los 24, 155 días que las estadísticas marcan para Guatemala.  Así que debemos acelerar el paso y avanzar con plena conciencia de lo que deseamos lograr.  Si tienes metas claras, asegúrate de estar en el camino correcto para alcanzarlas.  Dios tiene un destino hermoso para ti.

En todas partes sucede lo mismo. Aunque vivamos en una gran ciudad o en un pueblo pequeño, siempre nos quejamos de las tareas pendientes.  El tiempo nunca es suficiente, vivimos atrasados y ocupados.

El pastor Cash cuenta que al preguntarle a un amigo qué estaba haciendo, éste le respondió: “Nada”.  Entonces el pastor le dijo: “Venite y hacemos nada juntos”.   Aunque pensemos que estamos inactivos, todos tenemos una rutina de acciones diarias que consumen nuestro valioso tiempo.

El piloto automático

Nos levantamos sin tomar conciencia de cuál es el primer pie que ponemos en el suelo. Al bañarnos no hacemos un recuento de las cosas que necesitamos y que deben estar en su sitio. Conducimos  a nuestro trabajo y hogar sin necesidad de un Global Positioning Sistem (GPS). Vivimos por inercia y con el “piloto automático activado”.

El problema de vivir así, es que cuando sucede algo fuera de la rutina nos desorientamos e incluso reaccionamos mal.  Personalmente me molesta no encontrar en su lugar todo lo que necesito para vestirme. Esta forma de existir nos absorbe de tal manera que llegamos al extremo de lastimar a las personas y cometer errores sin darnos cuenta. Debemos evitar dichas situaciones.

Cuando yo era pequeño mi mamá, al servirme la comida decía: “Este es tu plato y debes comértelo todo”. Ahora, aunque no me lo digan, actúo de la misma forma y termino la comida que me sirven.  Es difícil dejar una conducta aprendida desde la niñez.

Antes de recibir al Señor en mi corazón yo decía muchas malas palabras. Tenía una cloaca en mi boca.  Pero no lo notaba. Ya estaba programado para comunicarme así. Luego tomé conciencia de ello y pude corregirlo, dejé de hablar por hablar y responder sin pensar. Sucede igual con las personas negativas que se quejan constantemente. También están en una situación similar aquellas personas que mienten por costumbre e incluso llegan a creerse sus propios embustes.  Hay una programación interna que nos hace actuar de cierta forma y que debemos identificar para cambiar.

Es como un “chip de memoria” que es necesario sustituir. Hasta que no suceda algo que te haga tomar conciencia de los programas negativos que controlan tus actos, no los cambiarás y avanzarás hacia las metas propuestas. Si la rutina te conduce hacia donde quieres ir, continúa así, pero si no, reprograma tu vida. Pensemos mejor para actuar mejor. Reflexionemos cada acción. Evitemos acomodarnos y manejar con el piloto automático que nos impide superarnos.

Reprográmate

Incluso en la iglesia, adoramos y ofrendamos a Dios por inercia y pensando en otras cosas. Somos rutinarios hasta con los movimientos de nuestro cuerpo en la alabanza. Imagina al Señor escuchándote y diciendo: “Otra vez lo mismo. Este siervo mío me habla con las mismas palabras y ni cuenta se da”.  La Biblia lo dice: “no uses vanas repeticiones”.  Así que apaga el piloto automático, habla con tu Dios buscando siempre oración renovada.

Toma conciencia y vive cada momento para no perder oportunidades. Recuerda cómo Marta se equivocó al actuar así.  Turbada por muchas cosas, dejó que el piloto automático le indicara el camino del afán y perdió la bendición de escuchar al Señor.

Lo que has logrado hasta ahora y el lugar que ocupas hoy, es la suma de esas acciones predeterminadas con las que te programaste hace tiempo. Para avanzar más rápido, ser más fieles, comer sano, ser cariñosos, alcanzar  nuestras metas y dar más frutos,   debemos reprogramarnos. Toma el control de tu vida y deshecha toda rutina o acción predeterminada que te impida alcanzar las bendiciones que Dios tiene para ti y tu familia.

Riesgo y responsabilidad

Romanos 7:15 nos dice: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Nos cuesta decidirnos por lo bueno.  Aunque sabemos que es difícil, acepta el riesgo y la responsabilidad de manejar tu vida.  Cierta vez que mis malas decisiones me tenían agobiado, me postré ante Dios y quebrantado le dije: “por favor anula mi voluntad, toma tú las decisiones por mí, quiero ser un robot en tus manos”. Pero Dios se negó a hacerlo. Me respondió: “No te anularé, Te di el libre albedrío para que tú decidas porque necesito conocer lo que hay en tu corazón y saber si decides por estar a mi lado siempre”.  El Señor conducirá tu vida pero a través de las decisiones que tomes. Él se sentará a tu lado y te aconsejará como copiloto, pero eres tú quien tiene el volante en sus manos y tomas el rumbo que escoges.  Para evitar que Él se baje de tu auto, reprográmate y asume la responsabilidad del piloto.

Efesios 5:14 aconseja: Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Despierta, no actúes por inercia como muerto en vida. Toma conciencia de proceder y recibe la luz que el Señor ofrece para iluminar tu camino y dejar de dar vueltas en círculos, como los israelitas en el desierto. Al revisar un mapa, descubrimos que Canaán realmente no está muy lejos de Egipto. Sin embargo, el pueblo de Israel tardó cuarenta años en llegar, incluso muchos murieron en el camino.  Lo mejor de tu vida está más cerca de lo que crees. Aunque los faraones de las tentaciones y malas actitudes preconcebidas se interpongan, puedes despertar y caminar hacia tu Tierra Prometida.

Toma el control

Efesios 5: 17-19 continúa: Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Será un honor que te identifiquen como un cristiano que “habla y actúa como Jesús”. Para lograrlo debes apagar tu piloto automático y pensar como Él. Recuerda que 1ra. Corintios 2:16 nos dice: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Cuando estaba iniciándome en la vida cristiana una persona me dijo: “Ten cuidado, te están lavando el cerebro”. Frustrado me acerqué al Señor. Él me preguntó: “¿Cómo tenías el cerebro? Entonces yo le dije: “Sucio”. Así que la respuesta de Dios era evidente: “Entonces necesitabas que te lo lavara”.  Agradecí esa limpieza que me permitió superar  rutinas predeterminadas y ser un hombre nuevo, listo para avanzar.

1ra. Pedro 1:13-14 nos aconseja: Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Ciñe tu cuerpo, pero también tus pensamientos para tener la mente de Cristo y dar más de lo que te piden.  No vivas por vivir, detente y rompe el ciclo de rutinas sin sentido. Despierta en el Espíritu y recibe Su avivamiento. El Señor desea que tomes el control de tu vida y llegues hasta donde quiere llevarte.

Fuente

Wednesday
Dec 31,2008

Pastor Jose Antonio Putzu - www.cashluna.org

El Señor desea ejercer su justicia en tu vida, solamente debes permitírselo

Jose Antonio Putzu Provocaciones

Estamos expuestos al ataque de otros y seguro también en algún momento atacamos a alguien. Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que aún conociendo la Palabra, pensamos injustamente que Dios no cuida de nosotros y dudamos de su protección. Lo cuestionamos diciéndole: “¿No te das cuenta de lo que pasa en mi casa, en mi trabajo; tienes o no cuidado de mi, no ves la injusticia de la que soy objeto? Diariamente somos blanco de la provocación e injusticia. Parece que el ministerio de algunos es molestar. Hay ataques de todo tipo, incluso unos más que ataques parecen asaltos. Estas situaciones prueban nuestro corazón, tolerancia y paciencia.

Lucas 18: 2 nos cuenta: diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

El Señor desea intervenir a nuestro favor. Nos ama, pero debe ser justo y castigar el mal. A veces pensamos que por ser cristianos no tendremos enemigos, pero nos equivocamos porque hay personas mal intencionadas y atentas a nuestro proceder. Aunque no parezca, El Señor se da cuenta y obra con justicia. Probablemente no tan rápido como quisiéramos, pero el tiempo es de Dios y Él sabe cuándo y cómo actuará. No cuestiones el juicio del Señor. Dios no hace justicia, Él es la justicia.

La ley del talión no funciona

En Mate5:38 leemos: Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

La Palabra nos enseña lo contrario de lo que aprendimos en casa. Un tío me decía: “No te dejes, devuelve lo que te hagan”. Yo fui un buscapleitos, aún debo pedir perdón a las personas que lastimé. Cuando me convertí, recibí muchas lecciones de humildad de mi líder. Él es una persona suave y de carácter dulce que me insistía sobre el valor de ejercitar la tolerancia. Un día me encontré con uno de mis antiguos adversarios y me dije: “esta es mi oportunidad, cuando me pegue en una mejilla, le pongo la otra y luego me desquito. Cumplo con la Biblia y también con mi deseo de justicia”. Por supuesto estaba equivocado y no obré de esa forma. El mensaje del Señor es: “no te resistas a lo que el prójimo quiere hacer de ti”. Parece una gran injusticia pero es lo correcto. Si quieren robarte, debes dar lo que te piden y más. Si te obligan a hacer algo, ejecútalo doblemente. Me sucedió que siempre le daba dinero a un inválido, aunque luego veía cómo se paraba de la silla de ruedas, la doblaba y se iba. Nos educan para cuidar y guardar lo que tenemos, no para dar. Dios quiere que aceptemos el ministerio de la humildad.

De tal palo tal astilla

Leamos en Mateo 5:43-45: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Esto es impactante. Significa que si te dices hijo de Dios debes imitarle, aunque sientas como si te bautizaran en jugo de limón. Dios saca justicia de la injusticia. Jesús es ejemplo vivo. Se dejó hacer de todo y te pide que seas como Él.

Mate5: 46 prosigue: Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

La justicia de Dios es cuestión de recompensas. Su mensaje es “déjate, que yo te recompensaré”. Dios es padre amoroso, no se burla de tu desgracia. Cuando hayas hecho mal, aguántate porque recibirás castigo. Pero si eres objeto de injusticia serás recompensado.

Romanos 2:17-19 dice: He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas.

Recuerda que hay cosas que dependen de ti pero hay otras que no. Una vez yo estaba parado frente a todos en la iglesia y un hombre se me acercó muy afectado. Me pidió perdón porque dijo que yo le caía mal y tenía que liberarse de ese sentimiento que oprimía su corazón. Yo no le conocía y no comprendí su actitud, no dependía de mí, aún así, le di el perdón que me solicitaba. Hay que buscar la paz del espíritu. La vida es muy corta para complicarla, en tranquila convivencia se encuentra la felicidad. No tomes la venganza en tus manos. Defendernos es caer en pecado y negar nuestra condición de hijos de Dios. Una mujer de baja estatura al salir de la iglesia escuchó a un hombre que le preguntó: “¿adónde va enana?” Ella enojada le respondió: “qué le importa”. Luego, con mucha pena reconoció el carro de la persona y comprendió que había escuchado mal. Realmente le habían preguntado: “¿adónde va hermana?” Cuando intentas defenderte es muy probable que te equivoques.

Titanes en el ring

Santiago 1:19-20 nos comparte: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Al afrontar un problema, cállate y escucha. Si quieres que Dios no se meta en tu problema, enójate. Quien se enoja pierde. Dios se aleja de aquellos que actúan con ira. Si no hay tranquilidad tampoco hay justicia. La vida es como un ring de boxeo. Dios es tu couch y te aconseja: “cuando te den el primer golpe quédate tirado, no vuelvas por otro, porque cuando estés tirado sólo debes extender tu mano y yo te defenderé”. Si actúas de esta forma, pobre de tu adversario, porque pelearse con Dios es duro de verdad. Recuerda la lucha libre, dos a tres caídas con límite de tiempo. Alégrate porque tu compañero de equipo es Dios. Si quieres terminar rápido la pelea, quédate tirado, no te defiendas. Si te roban, dalo todo porque Dios perseguirá los ladrones. Esa es la fórmula, trabaja en equipo con El Señor. Él corre más rápido y pega más duro; en definitiva, hace justicia.

Mi abuelita, una anciana dulce y cariñosa, me enseñó sobre la justicia. Un día que mi hermana y mi tía se peleaban, mi abuelita con el chicote les pegó a las dos. Cuando me burlé de mi tía, a mí también me cayó. De esa forma aprendí claramente que hay castigo para aquel que se porta mal.

Activa la justicia de Dios

Lo primero es ser obediente y no poner resistencia a lo que otros quieren hacerte, demuestra tolerancia. Luego pídele al Señor que intervenga y haga su justicia.

Isaías 58:6-8 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

La promesa del Señor es maravillosa. Hay dos presencias que nos acompañan, la justicia va delante y la gloria detrás. Eso significa que por las mañanas cuando te levantes, la justicia de Dios ya estará despierta junto a ti y te dará paso. Al entrar a tu oficina te abrirá la puerta, y te precederá para darte el lugar que mereces. Además, detrás de ti tendrás la protección de su gloria y poder. Por lo tanto, cuando pases por un momento de injusticia pídele al Señor que tome el control. Él quiere justificarte, reconócelo como tu Dios y Salvador y responde justamente a todo su amor. Entrégale tu ser, dale cuenta de tus actos para que su justicia obre en tu vida.

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