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Bendiciendo Tu Vida

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Thursday
Nov 26,2009

Por Pastor Raúl Marroquín

La relación conyugal debe fundamentarse en la confianza que brinda el amor a Dios y la buena comunicación en pareja.

El crecimiento dentro del matrimonio es un proceso evolutivo.  Los recién casados son muy sensibles y se pelean por situaciones sencillas, a medida que los años pasan dejamos de molestarnos por cosas superficiales que continúan sucediendo y nos concentramos en cuestiones más importantes. Descubrimos que es mejor dejar pasar ciertas cosas por la paz.  Los que tienen más de 10 años de casados  pueden confirmar esta situación.

El matrimonio tiene etapas  que debemos  superar.  La comunicación, relaciones sexuales y finanzas afectan directamente la relación de pareja y pueden convertirse en un problema o ser la solución a otros conflictos si se ministran bien.

La comunicación eficaz con tu pareja te garantiza la tercera parte del éxito en tu relación. Para las mujeres es muy fácil comunicarse pero a los hombres nos cuesta mucho.  Dios nos hizo diferentes.  Nuestra pareja nos complementa, es ayuda idónea,  como si encontráramos a la otra mitad que nos hace un todo. La Palabra dice que quien encuentra mujer, encuentra el bien,  o sea, que hay que buscarla y cuidarla.

Como sabemos, ellas son más sentimentales y detallistas, los hombres somos más parcos y rudos.  Hombres y mujeres tenemos diferente forma de pensar y expresarnos.  Los varones muchas veces decimos lo que no queremos y callamos lo que quisiéramos gritar. Otras veces se mal interpreta lo que decimos y empiezan los problemas. Saber comunicar es todo un arte que te conduce por el rumbo de una vida exitosa. Hay curso de cómo hablar en público y también debería haber alguno para aprender a hablar en casa, con nuestra esposa e hijos.

Consejos de comunicación en el matrimonio

Génesis 3:8-10 dice: Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Lo primero es  ser transparente. Si eres auténtico te garantizas que la verdad fundamenta tu relación. He visto jóvenes que fingen lo que no son porque desean conquistar a la persona que les atrae.  Son como Adán y Eva, escondiéndose detrás de los árboles y tapando con hojas sus vergüenzas luego de abrir sus ojos al bien y el mal.

Cuando hay algún inconveniente, lo mejor es afrontarlo y hablar sobre ello. Esconderse y evitar la cuestión no es recomendable.  La transparencia da seguridad y favorece la comunicación. Hablar sobre algo incómodo no es agradable pero es conveniente.  Evitar y posponer el diálogo debilita la relación.

1ra.  de Pedro 3:7 aconseja: Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

El segundo  consejo es buscar sabiduría para guiar a la familia, ser el sacerdote del hogar y cuidar de la esposa.  Pidámosla al Señor en nuestra oración.  Recuerda que cosecharás lo que siembres, así que siembra un trato amable, palabras y gestos cariñosos que te hagan merecedor de recibir lo mismo.  Esto aplica especialmente para los hombres que tenemos la  responsabilidad y mandato  de tratar a la mujer como un vaso más que  frágil. Debes tratarla con delicadeza, piensa siempre antes de hablar,  conecta tu cerebro a tu lengua para no decir cosas que de las que luego puedas arrepentirte.

El versículo termina con una frase contundente.  La buena relación que tengas con tu esposa determina tu relación con Dios. Ni el pecado ni el diablo pueden interferir en ella. El pecado es perdonado y ha sido lavado por la sangre del Cordero;  el diablo no puede alejarnos del Señor porque podemos utilizar el escudo, espada y yelmo de justicia.  Entonces lo único que puede impedir tu comunicación con Dios es el trato hacia tu esposa.

Un problema con la esposa es como gota perenne  sobre la cabeza que no nos deja en paz. Sales de tu casa, llegas al trabajo, regresas a tu casa y continúas pensando en la dificultad que has tenido con tu esposa. Si pierdes la comunicación con ella, pones en riesgo tu comunicación con Dios y sin Él estamos perdidos, como aviones sin radar.  Entonces, convéncete de que la comunicación en el hogar es vital, no solo para tu matrimonio sino también para tu liderazgo y éxito en la vida.

1ra. De Pedro 3:6 dice: como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

Las mujeres también tienen su mandato.  Deben ser obedientes, tal como Sara lo era.  En la Biblia también dice que la mujer debe estar sujeta al marido, como el marido está sujeto a Jesucristo. Cada uno tiene un mandato que cumplir.  Si tratas bien a tu esposa y por lo tanto, tienes buena comunicación con Dios, puedes pedirle que tu esposa sea obediente para que juntos hagan lo que Él manda.  Testifícalo en tu vida y lleva a casa obras de fe para ganarte la sujeción de tu mujer.

Las damas le deben obediencia a los esposos que  viven en santidad, siguen a Dios y obran con justicia.  Cada quien debe aportar lo mejor que tenga para que la relación funcione.  Ambos tienen una responsabilidad que se consolida con la comunicación. Los hombres deberán tratar a sus mujeres como vaso  frágil para que ellas les deban obediencia.

Libre de enojo

Proverbios 14:17 explica: El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido.

El que se enoja pierde. Reflexiona sobre tu matrimonio.  Nunca es tarde para empezar de nuevo y pedir perdón por si no has tratado bien a tu esposa, si has hecho locuras y te has dejado dominar por el enojo. Ambos deben revisar su conducta y evaluar en qué medida han escuchado y obedecido la voz del Señor.  Valoren a su cónyuge y agradezcan la oportunidad que Dios les ha dado de compartir con esa persona que te ha dado como complemento.

Evalúen la comunicación que tienen bajo estos parámetros, encuentren un balance y no permitan que pase más tiempo sin resolver los asuntos pendientes.

La verdad sobre todo

Efesios 4:25-26 advierte: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

No mientas, si tu matrimonio se rige por un código de integridad  y transparencia, la confianza será el faro que los ilumine.  Tu canal de comunicación estará limpio porque tendrás la certeza de que siempre escucharás la verdad.

Haz un pacto con Dios, afronta las dificultades con tu pareja y resuelvan los conflictos ahora. No esperes porque nada nos garantiza que habrá un mañana. Sigue el consejo del pastor Cash y compra una cama pequeña para tener cerca a tu pareja y sentir la necesidad de arreglar todo lo necesario. Entrégale al Señor tu vida conyugal para que la fortalezca y edifique.

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Tu cuerpo no es solo tuyo

Friday
Aug 7,2009

La relación de Cristo con la iglesia se compara con la relación íntima entre marido y mujer. Estás hecha para ser instrumento de bendición y ministración en tu vida conyugal.

1ra. de Corintios 7: 2-5 dice: pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

La relación matrimonial se rige por tres principios espirituales: Primero, es necesario satisfacer la necesidad física del matrimonio. Segundo, ambos tienen potestad sobre el cuerpo del otro y debe respetarse ese sentido de pertenencia. Tercero, es contra las leyes divinas negarse a satisfacer en la intimidad a nuestro cónyuge. Las mujeres somos importantes para el plan de Dios porque tenemos la capacidad de traer bendición o maldición. Adán, Sansón y David son ejemplos de cómo el cuerpo de una mujer puede cambiar el destino de un hombre. Tu cuerpo no es tuyo y tiene el poder de destrucción o construcción.

Los hombres se guían por la vista porque es su sentido más agudo y refinado. A través de sus ojos toman decisiones, reciben instrucción y moldean su carácter. El segundo sentido más desarrollado es el oído. Las mujeres debemos estar conscientes de esto y poner atención a nuestros esposos porque su vista y oído siempre están alertas.

En Proverbios 9:13-15 leemos: La mujer insensata es alborotadora; Es simple e ignorante. Se sienta en una silla a la puerta de su casa, En los lugares altos de la ciudad, Para llamar a los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.

La mujer extraña y ajena que puede agradar a tu esposo fuera de casa, llama la atención para ser vista y escuchada.

Proverbios 9: 17 nos recuerda: Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso.

Sólo los hambrientos se satisfacen con pan y agua. Si tu esposo está bien alimentado, o sea, si le satisfaces en la intimidad, no buscará alimento fuera. Ten cuidado que nunca salga de casa hambriento de atenciones y ese amor íntimo que sólo tú debes darle. De lo contrario corre el riesgo de intentar saciarse con el pan que le ofrezcan fuera, aunque está convencido que es un espejismo que lo condenará.

Proverbios 2:16 advierte: Serás librado de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras

Aprende a hablar con cariño y suavidad. Que tu esposo escuche palabras dulces para que no se deje llevar por las voces seductoras que encuentre a su alrededor. Es triste ver a hombres valiosos caer en el pozo profundo que representa la mujer extraña. Evítalo siendo bálsamo y calidez. Debes ser mujer firme, seductora y conocedora de lo que representa en el mundo natural y espiritual. La mujer extraña con poco logra mucho porque le damos la oportunidad. El problema no está sólo en el mundo, está en cada hogar. Esto no es una amenaza sino un reto. En todo lugar, incluso en las iglesias, hay mujeres hermosas y tú eres una de ellas. Valórate y esfuérzate por sentirte bien porque tu esposo te escogió frente a muchas otras. El problema no está en ellos sino en lo que creemos que piensan. Generalmente no estamos satisfechas con nuestro cuerpo, siempre hay algo que nos incomoda, pero en casa debes mostrarte con confianza, arréglate para tu marido, dale el tiempo que merece y prioriza tu intimidad con él por sobre los quehaceres, porque lavarle la ropa y cocinarle pueden muchas, satisfacerle en la intimidad, solamente tú puedes y debes hacerlo.

Ojalá que tu esposo no piense en la historia de Lázaro cuando te ve en casa. No te envuelvas tanto como una momia que necesita ser desatada. Cristo frente a Lázaro dijo: “desatadlo y dejadlo ir”. Debes estar dispuesta a desatar tu cuerpo y mente, el secreto no está en lo que tienes de más o menos sino en tu confianza para mostrarte. La mujer extraña es visible. Deja que tu esposo te vea cuando te bañas y arreglas, no te escondas y además, aprende a decirle las palabras correctas.

Necesidad física y espiritual
No te confundas porque la necesidad física que siente tu marido es natural y puedes compartirla. No es una aberración masculina estar pendiente del cuerpo. Al buscarte íntimamente se comporta más cristiano y espiritual que nunca.

Colosenses 1:24 revela: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;

Cuando te sientas molesta porque piensas que tu cónyuge es demasiado carnal y mundano, piensa que el mismo sacrificio de Cristo en la cruz fue por un cuerpo santo. Así que la naturaleza del hombre espiritual también está enfocada en el cuerpo. La relación entre Cristo y la iglesia se compara con la intimidad entre los esposos por su intensidad y trascendencia. Cambia tu mentalidad y llénate de Palabra porque Él se entregó a cambio de un cuerpo glorioso que pagó con su sangre. Al entregar tu cuerpo en la relación íntima conyugal ministras a tu esposo y familia. Si quieres ser espiritual cumple con tus deberes conyugales.

Dios puede liberarte de cualquier experiencia traumática del pasado para que puedas disfrutar de la relación con tu esposo. En la relación sexual incluso hay un momento que se pierde el conocimiento, te despojas de todo y creas un fuerte vínculo. No desperdicies esa oportunidad de compartir física y espiritualmente con tu marido, no le niegues la posibilidad de acercarse al Padre a través tuyo. Pídele restauración y fortaleza al Señor porque para Él eres hermosa.

Hay un propósito divino en nuestras relaciones íntimas. De la misma forma que Cristo al entregar su cuerpo recibió una iglesia, nosotras, al entregar el nuestro, recibimos recompensa de amor, solidez de una relación sin precedentes, mayor unidad y afinidad conyugal. Eres capaz de dar y recibir todo el amor que hay en tu corazón y cuerpo porque el Señor te ha hecho perfecta para ese sagrado propósito.

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Cómo Manejar las Críticas

Friday
Mar 6,2009

Es imposible realizar un ministerio de liderazgo, sin que uno tropiece con al menos unas cuantas críticas en el camino. A continuación encontrará siete prácticos consejos que le pueden ayudar a manejar las críticas de una forma saludable y bíblica.

critica1.- Anticipe las críticas específicas. Todo líder capaz conoce a los «líderes reflexivos» de un grupo y a menudo habla con ellos con anterioridad, obtiene su apoyo o escucha sus críticas antes de la reunión. Usted no puede ir a una reunión sin saber cómo será la votación.

2.- Asuma que las críticas son lógicas. Siempre es mejor asumir que las críticas de una persona son sinceras. Al asumir el fundamento de la otra persona, las críticas suenan totalmente lógicas. Esa es la clave. De esta forma, al trabajar con las críticas de las personas, debemos conocer sus profundas creencias, prejuicios, experiencias, posiciones teológicas, y especialmente sus posiciones de ego.

critica_13.- Limite las críticas que aceptará. Un líder debe saber cómo limitar las críticas que aceptará. Muchas veces he permitido que una persona criticona me mantenga alejado de reconocer la fortaleza de los cientos que están de acuerdo. Es posible convertir un resfriado en una enfermedad mortal.

4.- Haga que las críticas constructivas formen parte de la cultura. Las críticas aparecerán, por eso, vale la pena hacer que las críticas constructivas sean parte de la cultura.

Toda organización bien dirigida necesita tener una cultura donde se entiende a los demás y se busca llegar a un acuerdo. Esto no incrementará la cantidad de críticas; al contrario, canalizará las críticas ya existentes para que obtengan cierto valor.

critica_25.- No convierta las críticas en un asunto personal. A menudo convertimos las críticas en una competencia personal, que, si no se les prestara atención, desaparecerían por su propia carencia de sentido. Aprenda a perder una batalla con el fin de ganar una guerra.

6.- Cuando se equivoque, admítalo. Me esfuerzo por ver cada crítica razonable como una oportunidad para revisar mi posición. Las Escrituras no se equivocan, nosotros, los líderes, sí.

critica_37.- No busque venganza. Es importante personificar la tolerancia y evitar vengarse. Un querido amigo fue emocionalmente crucificado por sus críticos. Estas personas se habían aprovechado de él y le debían gratitud en lugar de críticas, pero aún así amargamente peleaban contra él. Cuando murió, encontré una lista de oración en su Biblia. En la parte de arriba de su lista estaban estas simples, pero poderosas palabras: «Ora por aquellos que mienten sobre ti».

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Wednesday
Mar 4,2009

Creer es el principio de toda bendición. Para ser grande y alcanzar tus sueños debes tener la confianza de la semilla más pequeña y humilde.

Todos tenemos sueños que deseamos alcanzar. Lograrlo depende ser libres de toda atadura de pecado, aprender, adquirir conocimientos y no dejarnos dominar por nuestras emociones ni por el afán de riquezas. Estas condiciones son importantes, pero lo primero y fundamental es la fe.

Todo viene de Dios
En el 1er. libro de Crónicas 29:14 el rey David dice: Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.

Cuanto tenemos lo hemos recibido de las manos del Señor. No hay nada que Dios nos pida que no nos haya dado. En otras palabras, podemos decir que del mismo cuero salen las correas. Imagina al rey David, poderoso, general de los ejércitos, hombre rico, y adorador del Señor, sin embargo nunca dejó de reconocer que cuanto tenía era regalo de Dios. Su posición nunca le quitó la humildad. Hay quienes con poquito se corrompen. La inteligencia y humildad de una persona se mide por su actitud frente al éxito. Si tiene poco entendimiento, un pequeño logro lo hará arrogante, pero si su entendimiento es grande, no habrá éxito o logro que lo envanezca.

Cuando alcances tus sueños y seas bendecido en abundancia recuerda ser como David y reconoce que lo que tienes lo has recibido de las manos de Dios. Jesús dijo lo mismo: Señor, ahora todos saben que lo que tengo de tus manos ha venido. Empieza desde hoy. Ve a tu casa y agradece por lo que tienes, desde tus muebles hasta tu suegra.

Es importante tener retos en la vida y luchar por ellos. Si te esfuerzas por ser el mejor en lo que haces, recuerda que tu potencial y capacidad vienen de Dios. Nada de lo que hay dentro del ser humano y de lo que le rodea es obra de sus manos, todo tiene su origen en el Señor y las habilidades con las que dotó a sus criaturas. Aunque el hombre quisiera imitar a Dios en su capacidad de crear vida y formara un Frankenstein, tendría que reconocer que está tomando elementos de la creación divina. De la misma forma, quien se gloríe de alcanzar un título universitario debe reconocer que la mente y entendimiento para obtenerlo viene de Dios. Dile una y otra vez a tu Padre: todo lo que tengo de tu mano lo he recibido.
En 1ra. Juan 4: 9-10 leemos: En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Incluso el amor que debemos profesarle, viene de Él. Si podemos ofrendarle sacrificio y entrega, es porque Él lo hizo primero y nos enseñó la forma correcta de hacerlo. La medida de lo que recibes es lo que das. Si quieres recibir poco, ofrece poco. Pero el Señor lo dio todo, no se reservó ni a su único hijo, así que merece también todo de nosotros.
Fe en el Señor
En Marcos 11:22 leemos: Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

Jesús sabía que todos creían, pero les pedía que esa fe fuera puesta en el Señor. Cree en Dios. Tu problema no es falta de fe sino el mal uso que le das a la que ya tienes. Jesús no les reclamó falta de fe, sino que les pidió que creyeran en el Padre.
Marcos 9:22-24 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
En este pasaje un hombre habla del demonio que su hijo tenía dentro y ruega a Jesús que lo libere. Entonces el Señor le pidió que creyera por su milagro y el hombre reconoció que necesitaba ayuda para tener fe. El Señor puede hacer tanto como nosotros creamos. Su obra depende de nuestra fe. Los milagros ocurren y los sueños se alcanzan cuando nuestra fe les abre las puertas. Si tienes confianza en que Dios obrará, te relajas y dejas que tome el control de tu vida. Cuando alguien me pide consejo siempre digo: “Al que cree todo le es posible. Sucederá lo que creas que puede suceder. Dios puede sacarte de la tribulación si tú puedes creer que lo hará”. Él no te pide condiciones, solamente pide que creas.

Los cristianos dicen tener fe en Dios, pero muchas veces no son sinceros. Si tuvieran la fe que proclaman, tendrían una vida más gloriosa, pero deben ser humildes para pedir ayuda y luchar contra su incredulidad. Muchas veces se cambia la sinceridad por la imagen. No son movidos por lo que anhelan conseguir en Cristo, sino por lo que los hermanos dirán en la célula, en el trabajo o en su familia. Entonces viven frustrados. No asumas poses de fe en la iglesia. Si te cuesta creer, pídele al Señor que refuerce tu fe. Eso es tener una actitud sincera.

La palabra “sincera” viene del latín sincerum y significa “puro o sin mezcla”. Los romanos eran grandes escultores, pero cuando cometían un error con el cincel, arreglaban el defecto de la escultura moldeando los detalles con cera. Entonces, si alguien compraba una obra defectuosa, no lo notaba hasta cuando la cera se derretía con el sol. Otros utilizaban la cera para darle un color dorado y brillante a estatuas de menor calidad para que parecieran fabricadas con oro. Así que los clientes siempre pedían una escultura “sincera”. Ser sincero es mostrarte tal como eres y no como las personas pretenden que seas. La base fundamental de la fe es la honestidad e integridad delante de Dios. Nota que sólo después de sincerarse, el hombre del pasaje bíblico obtuvo el milagro de sanidad que buscaba. Dios se revela en la sinceridad.

Fe en ti mismo
En Romanos 12:3 leemos: Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Dios no pide nada que no haya proveído. Él te ha dado incluso la fe que necesitas para creer en sus Promesas, pero no la utilizas como debes. Crees en muchas cosas menos en Él. Incluso a veces la usas para argumentar en contra de su Palabra. Utiliza tu fe para atacar lo malo que te sucede y a favor de lo que Dios promete. No al contrario. El Señor te dio una medida de fe para que la uses en ti mismo. Logras lo que te propone si crees en lo que Dios te ha dado. Todo comienza con ese acto de fe que debe sustentar tu vida. Tus sueños se cumplirán cuando actúes como un hijo que confía.

El grano de mostaza
Mateo 17:20-21 nos comparte: Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará;y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

En la versión original no dice “poca” fe, dice “incredulidad”. Jesús nos da la clave para aumentar y reforzar nuestra fe: oración y ayuno. Cuando deseamos sanar a alguien, no debemos orar y ayunar por el enfermo, sino por nosotros para que crezca la fe y ser usados como instrumentos de la obra del Señor. El género de incredulidad no sale sino buscando a Dios con todo el corazón. Las cosas buenas suceden cuando erradicas tu incredulidad. Este pasaje de la Biblia pide que tengamos una fe como la del grano de mostaza, no de su tamaño minúsculo, sino de su temple y carácter, capaz de promover grandes cosas.

Mateo 13: 31-32 también nos ejemplifica: Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Es importante que entiendas que estamos hablando del Reino de los Cielos, donde pueden alcanzarse todos los sueños. Nadie con sus ojos puestos en el reino de la tierra alcanza grandes logros, sólo con la vista en las maravillas del Señor se logran los milagros.

También es vital comprender que, como pequeñas semillas de mostaza, tenemos un gran potencial para crecer y dar frutos. Convéncete, si tienes fe y trabajas con tus ojos puestos en el Reino de los Cielos, llegarás a ser grande, aunque algunos te vean pequeño.

Jamás se menosprecian los inicios. La más pequeña de las semillas estaba convencida de su gran capacidad de crecimiento. Imagina a la semilla de mostaza junto a una de naranja, durazno o aguacate. No dejaría que la humillaran. Seguramente les diría: ahora soy pequeña, pero ya verán lo grande que llegaré a ser cuando me siembren, abonen y rieguen. No lo olvides, la Palabra te hará grande.

Nota que la Biblia dice que “se hace árbol”, no que “la hacen árbol”. Ella va más allá de su naturaleza y aunque está destinada a ser hortaliza, su fe la lleva a cambiar de especie y convertirse en árbol. No importa si es un árbol pequeño, lo importante es que trascendió sus propias fronteras y no se conformó con ser una hortaliza grande.

Además, viene la mejor parte, en sus ramas resistentes y frondosas anidan las aves del cielo. Las bendiciones del Señor anidan en las personas que luchan por sus sueños y crecen como la semilla de mostaza. Dios siempre hará algo más si usas tu fe para creerle y alcanzar tus metas. Confía en el Creador y en ti que eres su criatura. Eres su obra y te hizo maravilloso. Ten la humildad de imitar a la semilla de mostaza y al rey David. Lucha por llegar a ser más de lo que piensas y cuando lo logres dile al Señor “todo lo que tengo es tuyo, te amo porque me amaste y ofrendaré de lo que me diste”.

Tienes un gran potencial. Da gracias y bendice Su nombre, amor, fidelidad y misericordia. Recíbelo en tu corazón para que te ayude a realizar tus sueños.

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Friday
Feb 20,2009

Recobra tus sueños

Soñar es fácil, pero alcanzarlos requiere esfuerzo. Lucha por lograr todo lo que has soñado.

Es muy común abandonar y desechar nuestros sueños. Trabajar por alcanzarlos demanda constancia y dedicación. Compartiré cuatro consejos que te ayudarán a lograrlo.

Primer consejo: libérate del cautiverio
El Salmo 126:1-2 dice: Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

El Señor nos ha liberado del cautiverio del pecado para que podamos soñar. Es justo que le alabemos y demos gracias por el precio que pagó por nuestra libertad. En cautiverio no se puede soñar.  Incluso los animales cambian de comportamiento cuando son cautivos. Las orcas en cautiverio son incapaces de mantener su aleta dorsal erguida. Es una manifestación de su tristeza y humillación.

Eres tan libre  en Cristo Jesús como los sueños que tengas. Si ya eres libre, demuéstralo soñando y luchando por alcanzar tus anhelos.  Soñar nos mantiene alertas, ilusionados, activa nuestra fe, nos impulsa a trabajar y esforzarnos. Cuando eres esclavo de algún vicio, del sexo ilícito, el soborno, estafa o corrupción, los sueños se convierten en pesadillas. Satanás quiere esclavizarte para que no sueñes. Sabe que si puedes soñar es porque eres libre por la sangre de Cristo. Cuando te liberas de un hábito nocivo y declaras a nuestro Señor Jesucristo como tu Salvador, la fe de ser alguien y poder hacer grandes cosas te renueva y te convierte en una persona entusiasta, llena de proyectos y deseosa de hablar con Dios. Justamente eso me sucedió el día que le entregué mi vida al Señor.

Los sueños están directamente relacionados con la mente y el corazón de cada persona. Si eres avaro y egoísta, difícilmente tendrás un sueño generoso.  Pero si tienes buenas intenciones y tus sueños se relacionan con el beneficio de muchos, éstos se adhieren a tu corazón y tu mente, entonces tienes más posibilidades de alcanzarlos. Si sueñas con ser doctor y  sanar a las personas, ten por seguro que todo obrará a bien. Serás más exigente y soñarás con un hospital para niños con cáncer. Los buenos sueños se amplían y fructifican. Por eso es importante que cuides tu corazón y expandas tu mente. Cuídate de ti mismo y de tus debilidades porque así cuidas tus sueños.

Dios hace cosas maravillosas con aquellos que tienen buenos sueños. Él hará algo grande si tu sueño es grande, pero primero debes ser libre. Tus logros serán tan grandes como los sueños que te atrevas a cultivar. Un día fuimos con unos amigos a la construcción del nuevo templo. Todos imaginábamos lo que habría en el lugar donde estábamos.  Uno decía: “en esta silla donde me sentaré”, otro decía: “allá tengo mi parqueo reservado”, yo también les compartía: “justo aquí están las gigantescas pantallas que permitirán a todos aprovechar la Palabra”. No hemos soñado con vigas, concreto y cemento. Hemos soñado con un albergue para miles de personas que conocerán al Señor.  El edificio es sólo un recurso, el sueño es alcanzar a todos los que imaginamos lavados con la sangre del Cordero y bautizados en el Espíritu Santo. Seguramente lo veremos realizado, así como soñamos y alcanzamos a cada uno de quienes hoy integran Casa de Dios.

Segundo consejo: Prepárate
Mateo 13:19 advierte:  Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Los sueños son como una semilla. La parábola del sembrador se aplica a toda siembra, sin importar cuál sea. Puede ser Palabra, cariño, conocimiento o  actitudes. La segunda cosa que amenaza un sueño y que le impide fructificar es la falta de conocimiento.  Si deseas ayudar a las personas enfermas, entonces debes estudiar medicina, además de orar a Dios y pedir el don de sanidad del Espíritu Santo. Si quieres ser jugador profesional de la liga de fútbol de Europa, debes cuidar tu cuerpo, estudiar en la academia deportiva, entrenarte y aprender.  Se nota cuando las personas se preparan para alcanzar sus sueños, así como también es evidente cuando alguien quiere alcanzar algo, pero no sabe lo que está haciendo ni cómo lograrlo.

Un sueño se ve truncado por ignorancia. Es verdad que tampoco podemos ser omniscientes y saber todo, así que con humildad, busca a quienes puedan ayudarte y complementar tus conocimientos. Atraer a las personas ideales a tu equipo de trabajo también es una decisión inteligente para lograr todo cuanto te propongas.  No lo olvides, para alcanzar tus sueños aprende, estudia y prepárate.

No es lo mismo querer que en el país haya justicia, que prepararse como abogado y llegar a la Corte Suprema y contribuir con ese sueño.  Yo estaba ilusionado con predicar la Palabra. Estudié y  llevé un curso sobre cómo hablar en público. Pero en ese curso enseñaban cosas que incluso violaban los principios de valores bíblicos. Entonces me arrodillé ante el Señor y le pedí ayuda. Le dije: “quiero aprender, dame tu Palabra”. Así que comencé a escribir mis prédicas. Al principio decía más gloria a Dios, amén y aleluya que mensaje. Entonces tuve que esforzarme para eliminar todo lo innecesario y finalmente desarrollé mi propia enseñanza sobre cómo hablar en público, basada en los principios del Señor.  Adquirí conocimiento y entendimiento. Mi esposa es pastora ordenada por un Instituto Bíblico, yo tengo un Doctorado en Ministerios Pastorales, me preparé en las escrituras para poder dirigir con autoridad. Cuando entré al Modelo de Jesús y estudié los sistemas celulares existentes, oré y desarrollé el que Dios nos ha dado y que ahora funciona en muchas iglesias. Yo tenía un sueño que pudo haberse frustrado por falta de conocimiento, pero gracias a Dios no fue así.

Tercer consejo: No te dejes llevar por tus emociones
Mateo 13:20-21 nos dice: Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El sueño puede durar poco si nos dejamos llevar por nuestras emociones. Incluso éstas son enemigas de la Palabra, porque la recibes con gozo, pero cuando viene la aflicción te desanimas. Muchos sueños corren el mismo riesgo de morir por las emociones. Temo a las personas altamente emocionales porque son inconstantes y no se sabe cómo reaccionarán. Los deportistas triunfadores son aquellos que dominan sus emociones.  Hay personas que se inscriben en la universidad muy entusiasmadas. Si quieren ser abogados, se compran un maletín, el traje y la corbata, pero desisten a la primera tarea que les asignan. Cuando viene la aflicción y el esfuerzo se dan cuenta que no nacieron para esa profesión y buscan otra. Sin embargo, lo mismo les sucederá si deciden ser arquitectos o cualquier otra cosa, porque se dejan llevar por sus emociones y cambian de carrera una y otra vez.

Es irónico pero el gozo no hace nada por un sueño, la aflicción sí, porque logra asfixiarlo rápidamente.  Alcanzan sus sueños las personas libres de ataduras, que se preparan y no se dejan dominar por sus emociones.  En ciertas oportunidades he querido renunciar al ministerio. La presión y el trabajo son intensos. Las críticas y mentiras que se dicen de mi son duras.  Para que te des una idea, multiplica por 2 las veces que has querido abandonar tu célula, el resultado son las veces que  he querido dedicarme a otra cosa. No somos de acero, por su puesto que hay momentos de debilidad que nos impulsan a dejarlo todo, pero los impulsos no deben dominarnos. Sólo el Señor puede ayudarte. Si quieres ver realizado tu sueño, la convicción siempre debe ser mayor que la emoción y el sentimiento. De Jesús se dice que por el gozo puesto delante de Él, sufrió el oprobio y que verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Imagina que no hubiera aguantado la aflicción, no se hubiera cumplido su sueño de salvarnos. Demos gracias porque aguantó.

Recuerda que más de alguien depende de tus sueños. Quizá nadie te lo diga y nunca te lo reconozcan,  pero la vida y Dios sabrán recompensarte por aguantar la aflicción que representa luchar por los anhelos. No pares de soñar, sin importar cuánto duela o los sacrificios que tengas que hacer, sigue adelante.

Cuarto consejo: Las mejores cosas de la vida no se adquieren con dinero
Mateo 13:22 nos dice: El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

El sueño se ahoga cuando nos dejamos seducir por el engaño y riqueza. Tus sueños pueden traer riqueza, si el dinero es producto de tu esfuerzo, no hay nada de malo.  El engaño es pensar que la riqueza te dará algo que no tiene precio.  Puedes comprar un regalo pero no una sonrisa, puedes comprar medicina pero no vida, puedes alimentar a una familia pero no comprar un agradecimiento. Puedes hacer una linda casa y aún así, perder un hogar. También puedes comprar un auto nuevo a tu hijo pero no lograr su buena conducta. El dinero no compra la felicidad.

Muchos desean hacer el bien y además prosperar, eso es bueno, pero no hay que dejarse llevar por el engaño de la riqueza. El afán de la vida no debe ahogarnos.

El famoso pintor colombiano Fernando Botero, es uno de los pocos artistas premiados en vida. Sus esculturas fueron expuestas en los Campos Elíseos, una de las calles más famosas del mundo, en el corazón de París. Ahora es exitoso, pero cuenta una historia conmovedora sobre sus inicios. Mientras esperaba que sus pinturas se vendieran, no tenía qué darle de comer a su familia. Entonces a una sopa de tomate  le ponía unos ojos plásticos que había quitado a un muñeco.  De esa forma, cuando sus hijos  metían la cuchara en la sopa y sacaban los ojos, se asustaban.  Este hombre literalmente aprendió una estrategia para espantar el hambre.  Persistió en su sueño y logró alcanzar el éxito.

Otro hombre contaba: “mi padre me decía: si estudias en la milicia llegarás a general, si estudias para sacerdote llegarás a ser el Papa, pero yo continué pintando y soy Picasso”. El Señor nos ha hecho libres para soñar, así que lucha por alcanzar tus anhelos. Vale la pena hacerlo. Pídele fortaleza y constancia para conseguir todo aquello que es bueno para ti y tu familia.

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